Vivir el duelo

Escultura de Blas Martínez en Los Fayos (Aragón). 

Este fin de semana han tenido lugar las VIII Jornadas de Psicología Transpersonal y Espiritualidad en Tudela y hemos tenido el gusto de volver a disfrutar del formato presencial y del contacto físico que tanto bien nos hace.

El tema no ha podido ser más apropiado: Vivir el duelo. Duelo por muertes, por enfermedad, por rupturas, por dejar atrás una vida que ya no va a volver… son muchos los formatos en los que puede aparecer la necesidad de vivir o acompañar un duelo y tras la última época es una imperiosa necesidad hablar de ello.

Iosu Cabodevilla nos recuerda el tabú que construimos alrededor de la muerte. Evitamos hablar de ello porque consideramos que sufrimos más si lo hacemos y la sociedad parece empujarnos a evitar sentir dolor. Podemos verlo como un problema que puede atenderse a través de ciertas conductas o apoyos o como una condición existencial que no tiene cura y con la que tenemos que convivir como parte del ciclo vital, llenándola de consciencia e intentando no pelear contra lo inevitable. Releer la vida cerrando asuntos inconclusos, practicar el perdón-gracias-adiós, pueden ser grandes aliados en el final del trayecto.

Con este corto de Javier Recio titulado la Dama y la Muerte Iosu nos ayuda a reflexionar sobre si la muerte es siempre un enemigo a combatir o no…

Enrique Martínez Lozano nos invita a aprender a vivir las pérdidas de la mejor manera posible porque son inevitables, y en ocasiones, la pérdida viene en formato caída de paradigma. Rechazamos ideas que chocan con nuestras creencias y por ello nos cuesta reestructurar nuestro mapa mental y abrirnos a lo nuevo, pero cuando ocurre que todo en lo que creíamos y confiábamos se derrumba, pueden surgir culpas, tristezas y vacíos, sin embargo, al mismo tiempo, podemos abrirnos a nuevas formas de ver la vida mucho más enriquecedoras.

Ante una pérdida solo podemos elegir la forma en la que la enfrentamos:

Impresionante el testimonio de Ana Artacoz desde su silla de ruedas. Con una enfermedad degenerativa limitante por la que le pronosticaron que no viviría más allá de los 14 años (hoy tiene 47) y por la que murió su hermano en 2014, invita a revisar cómo nos enfrentamos a lo que nos pasa en lugar de enredarnos en lo que nos pasa. Con un enfoque logoterapéutico y a través de cuentos, nos empuja a:

  • Mirar de frente los problemas
  • Diferenciar lo que se puede cambiar de lo que no se puede
  • Ponernos manos a la obra con lo que se puede cambiar y aceptar lo que no
  • Colocarnos ante el sufrimiento con vulnerabilidad, mostrando nuestra fragilidad sin miedo y siendo auténticos

Pocas cosas son más terribles que la pérdida de un hijo y si además es por suicidio, la devastación suele ser total. Francisco Carcavilla y Jaime Costales nos hablan de esta experiencia en primera persona con diferentes enfoques para sobrevivir a esta experiencia.

Francisco ha encontrado en la expresión del dolor a través de la palabra su bálsamo reparador, así como en aportar su grano de arena activamente para que cambie la forma en que nuestra cultura se enfrenta al hecho de que cada día 11 personas se suiciden en España. Ocultarlo no es la solución, sino lo contrario. Es preciso enseñar que una solución permanente a un problema temporal no es el camino, e ir a la base, al apego seguro, a la educación emocional de las familias.

Para Jaime la arteterapia ha supuesto un alivio emocional en el proceso: la poesía, el análisis de sueños, dibujos… expresar aquellos sentimientos que quizás no es posible a través de la palabra, permitir que afloren emociones para sacar, desbloquear y ordenar el caos.

Jocelyn Huerta nos dirige hacia las rupturas en las relaciones poniendo encima de la mesa esas creencias que limitan la expresión de nuestra esencia: pensar que la pareja lo es todo, convertirla en nuestro único pilar, creer que es el único espacio donde desarrollar amor, adjudicar a la pareja responsabilidades que no corresponden o dejar que lo hagan con nosotros… desde este lugar una ruptura puede generar un desamparo enorme y en cualquier caso mutila nuestra potencialidad de amar y de crecer.

Anji Carmelo, tras una vida de acompañamiento en el duelo, nos regala un maravilloso decálogo para hacerlo:

  1. Saber que nuestras necesidades vienen primero
  2. Estar cuando realmente hace falta, atención a si demanda distancia o cercanía. No imponer nuestro querer ayudar.
  3. Personalizar: no hay dos duelos iguales y todos serán correctos
  4. Dejar que marquen el ritmo y extensión. Respetar el ritmo abriéndonos con sinceridad, cariño y suavidad.
  5. Escuchar sin opinar o aconsejar, dejar hablar.
  6. Comprender sin juzgar. Paciencia y presencia.
  7. Respetar la necesidad de soledad. Dejar llorar si es lo que surge, pero no forzarlo si no lo hace.
  8. No interferir en el proceso con consejos “tienes que” (salir, dormir, no dormir, comer, etc)
  9. Acompasarse: disponibilidad y seguir su ritmo
  10. Permitir el disfrute y el relax, según su momento y estado, no desde nuestras expectativas. Comprender los altibajos.

José Carlos Bermejo recorre algunos de los modelos interpretativos del duelo así como los tipos de duelo que podemos encontrar, unos más complejos que otros. Si hay un buen acompañamiento en el final de la vida, se facilita mucho el duelo, sin embargo, hay situaciones en las que esto no es posible y puede surgir un duelo complicado bien porque se cronifica, por la ambigüedad de la pérdida (alzheimer, desapariciones) o por otros factores que hacen que cada experiencia sea única.

Siguiendo el modelo de Worden anima a dar algunos pasos:

  1. Aceptar
  2. Dar expresión a los sentimientos
  3. Adaptarse al ambiente en el que el difunto ya no está
  4. Invertir energía emotiva en otras relaciones o causas

Es muchísimo más que estas breves líneas lo dicho y vivido en estas jornadas y este tema daría para mucho más. Aprender a morir nos ayuda a vivir y como cultura tenemos esta asignatura pendiente, porque es lo único que nos va a ocurrir seguro. Es hora de ir introduciéndola en nuestros currículos educativos…

Como siempre un especial gracias a Román Gonzalvo y a la Universidad de Zaragoza por hacer posibles estas jornadas y a mis queridos amigos Rocío y Txutxín por su hospitalidad y enorme generosidad. Si quieres conocer más sobre los ponentes puedes ir a la web de la Asociación Transpersonal Iberoamericana

La tradicional foto con mi querido Enrique Martínez Lozano 🙂

Con Román Gonzalvo y Alfonso Verdoy

 

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