Tener = bienestar. Una ecuación que no cuadra.

Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco lo serás. Erich Fromm.

Este verano he tenido el privilegio de viajar con mi familia a Nepal. Y visitar este país entre India y Tibet, que siempre ha permanecido independiente y que es famoso por sus cumbres… no te deja indiferente. O por lo menos a mí no.

La primera impresión de Katmandú es estresante. Tráfico difícil, calles sin asfaltar, polvo, contaminación, miles de motos, taxis, autobuses más o menos enteros, bicis, carros, tuc-tucs, de todo un poco, pero sin semáforos, sin apenas señales de tráfico, sin aparentes normas… todo a base de pitidos. Pero algo destaca por encima de todo eso. Nadie grita. No hay gestos agresivos desde el volante. A pesar del estrés exterior… no se ve estrés interior.

Los traslados entre ciudades son otra odisea. Carreteras con curvas, baches, estrechas… mejor mirar el paisaje que las maniobras del chófer del autobús.  Paisaje, por otra parte, que enamora. Vegetación increíble, cielos que no paran,  puentes no aptos para miedos a las alturas… pero de nuevo algo llama de nuevo la atención de una manera especial: muchas personas viven con muy pocas cosas, en plena conexión con la naturaleza, rodeadas de verde, de animales, de huertos…, de escasez sí, pero no se ve estrés.

La comida es muy rica. No es que haya mucha variedad pero por un precio asequible siempre encuentras un plato de arroz con verduras y pollo. Y si lo acompañas con una Gorkha, una delicia.

No hay grandes superficies. Todo tienda pequeña, artesanos, fruterías solo con producto local, telas, máquinas de coser… Tampoco se ven humanos abducidos por pantallas de móvil. Tienen móviles, pero no los llevan pegados a la mano 24/7.

Bajo nuestra mirada occidental diríamos con facilidad que están muy atrasados.  Y es verdad que hay pobreza, que faltan infraestructuras, sanidad, escuela accesible a todos los niños, que hay corrupción política y que todavía les falta mucho para recuperarse del terremoto de 2015 o de las riadas que cada año deja el monzón.  Para nosotros seguramente sería prácticamente imposible vivir en esas condiciones sin estar sumidos en una depresión profunda. Nuestro foco en el tener nos dice que están fatal. Pero cuando vemos la tasa cada vez más elevada de estrés, de ansiedad y depresión de Occidente, surge la reflexión: tenemos los niveles de bienestar material más altos de la historia y sin embargo somos una sociedad bastante enferma. ¿Podemos dar consejos de qué es lo bueno y de hacia dónde debe dirigirse un país para “progresar”?

La verdad es que da que pensar y mucho… La tendencia etnocéntrica a pensar que lo nuestro es lo normal o lo mejor suele ser fuerte, pero ante todo debería primar el respeto y la humildad ante la diferencia, porque a lo mejor tienen mucho más que enseñarnos de lo que creemos.

Tuvimos el placer de encontrarnos por casualidad con Sadhguru, uno de los maestros espirituales más importantes de la India. Te dejo el enlace a su canal de youtube por si quieres ver alguno de sus vídeos.

En resumen, toda una experiencia este viaje…, conocer a Sudip, a Thirta y el resto de personas que nos han ayudado a conocer mejor su país… los templos, las montañas, la selva, el caos de Kathmandú… pero sobre todo conocer a las niñas de la Smriti house, con su alegría, su juego y sus bailes, su cariño sin límites a pesar de lo difícil de su situación… sin duda deja huella. Dicen que a Nepal se viene por las montañas, pero se vuelve por su gente, y no me extraña porque son amables y acogedores hasta el infinito.

Por último, si te apetece colaborar con la promoción del desarrollo académico y profesional de mujeres nepalís como medio para favorecer su autonomía y desarrollo integral , te recomiendo eches un vistazo al proyecto de Udana Nepal.

 

Deja un comentario