El malestar en el bienestar

Imágenes: Inés Núñez

La felicidad no es una estación a la que llegas, sino una manera de viajar. Margaret Lee Runbeck

Los seres humanos venimos programados de serie para la supervivencia. Nuestras mentes intentan protegernos llevándonos al pasado para recordar lo que sucedió y no se debería repetir, y al futuro para prevenir posibles males que estén por venir.  Solemos estar acomodados en esta tendencia innata y si vivimos en el piloto automático es muy posible que dejemos de habitar el presente como norma general.

Y sin embargo en la atención al momento presente podemos estar mucho más felices que en el desánimo por un pasado que no volverá o en la angustia por un futuro incierto. Ya nos lo dice Javier García Campayo en este artículo sobre la felicidad de estar atentos.   El trabajo con mindfulness, con la meditación, con el yoga y la respiración, nos permite potenciar esa habilidad de estar presentes en una sociedad inatenta absorbida por la tecnología, el estrés y las prisas. Cultivar la atención nos ayuda a oler, ver, escuchar, saborear, tocar… a disfrutar de lo pequeño y no perdernos la vida divagando, a conectar con nuestra sabiduría interior, con nuestra intuición y en resumen a vivir una vida más plena.

Lo que no quiere decir que todo sea un camino de rosas… 

  • A veces cuesta parar. Lo de cerrar los ojos y estar en quietud en la meditación puede ser una tortura para algunas personas al principio y nos puede desanimar. La mente errante nos distrae continuamente y aunque es lo normal y se trata precisamente de darnos cuenta de eso, nos da la sensación de que “no nos sale”. Conviene empezar con ratos pequeños que nos permitan terminar con ganas de más. La práctica informal también es una buena manera de practicar la atención en movimiento en las tareas cotidianas.
  • Si además practicas yoga, algunas posturas pueden costar, ser incómodas, recordarnos nuestras numerosas limitaciones… lo que es muy parecido a la vida. Puedes instalarte en lo que sale mal, en el malestar y la incomodidad… o puedes intentar poner todo lo posible de tu parte, aceptando y soltando la tensión y el control por el resultado.
  • Mirar hacia adentro puede devolvernos sensaciones desagradables. Vivimos en la capa de protección y para llegar a nuestro ser esencial hay que atravesar la capa de vulnerabilidad. Nuestro niño interior herido nos conecta con emociones que en ocasiones hemos de acoger y respirar…

Pero todo ello es Vida.  Buscar una ilusoria sensación de bienestar perpetuo no es realista. Cada día ocurren situaciones que nos perturban, problemas con los que lidiar, conflictos que resolver, fracasos, esfuerzos sin recompensa aparente, enfermedades y un largo etcétera de piedras en este camino de vida, que pueden ser un calvario o formar parte de la escalera de tu crecimiento.

El marketing de la felicidad a veces nos confunde…  Ser felices no es estar siempre alegres, no tener problemas,  pasar de ellos o ser optimista a jornada completa. Se puede ser feliz y estar triste, llorar, tener malos momentos, estar enfermo, enfadarse, sentir dolor o gritar. El trasfondo tiene más que ver con la aceptación, con la serenidad, con saber de la impermanencia de las cosas, con el “esto también pasará”, con una visión “¿para qué?” por encima de la visión “¿por qué a mí?”.  Tiene que ver con permitir, con acoger, con sostener, con abrazar lo que se presente con paciencia, intentando abrirse a la experiencia y ver un aprendizaje detrás de ese mal momento. Pero sobre todo tiene que ver con comprender quiénes somos de verdad, con dejar de identificarnos con el ego, que puede sufrir, estar enfermo o sin trabajo, pero que no es nuestra naturaleza esencial. Tiene que ver con saborear cada momento “siendo“, en lugar de pensando.

Permitir el malestar es parte de la vida. Abrazarlo con amabilidad es parte del bienestar.

Para saber más:

  • Gawdat, M. (2018) El Algoritmo de la Felicidad. Madrid: Zenith
  • Krishnananda (2016) De la Codependencia a la Libertad. Cara a cara con el miedo. Madrid: Gaia.
  • Lozano, E. (2016) La Dicha de Ser. No-dualidad y vida cotidiana. Bilbao: Desclée de Brouwer.
  • Rovira, A. (2003) La Brújula Interior. Barcelona: Ediciones Urano

Las autoridades sanitarias deberían advertir que el control y el perfeccionismo son perjudiciales para la salud

Diseño imagen: Angel López de Luzuriaga @ardiluzu

Los órganos lloran las lágrimas que los ojos se niegan a derramar
– Sir William Osler –

Los mensajes de las cajetillas de tabaco se han ido recrudeciendo con el tiempo.  De la nada se fue evolucionando a un “Fumar puede ser perjudicial para la salud”, para terminar en un “Fumar mata” con fotos escalofriantes de enfermedades asociadas.

Ya nadie duda de que envenenarse con sustancias tóxicas diversas es más que malo para la salud, sin embargo no siempre somos tan conscientes de lo perjudiciales que pueden resultar ciertos rasgos de personalidad y comportamientos aprendidos para nuestro bienestar.

Durante estas últimas semanas venimos trabajando en clase cómo podemos fortalecer nuestra salud, qué podemos hacer para ayudar a reequilibrar nuestro organismo cuando falla, cómo prestar atención sabia a los síntomas, convivir con el dolor o entender el componente emocional asociado… y sobre todo cómo darnos cuenta de que somos parte implicada en nuestra salud. Y siempre que sale este tema, es interesante escuchar las reacciones de los participantes: en algunos casos testimonios de enfermedad asociada a estrés o a personalidades controladoras y perfeccionistas, y en otros casos enfados tipo “encima será culpa mía”.

Soy muy fan del modelo de pedagogía del dolor que la medicina mente-cuerpo defiende: nuestro cerebro no es infalible, en ocasiones percibe estímulos neutros como amenazas y pone en marcha impulsos nerviosos dolorosos como protección. Arturo Goicoechea, Lorimer Moseley, John Sarno, George Oldfield… Son muchos los autores que trabajan con este modelo, y algunos de ellos introducen además el factor emocional o rasgos de personalidad como invitados de honor en ciertas enfermedades que conllevan dolor asociado:

  • El estrés que nos causa el tomarnos las cosas demasiado en serio
  • El perfeccionismo
  • El querer controlarlo todo
  • La ansiedad e ira reprimidas que puede haber detrás de un exceso de responsabilidad o de un “buenismo” mal entendido…

Hay todo un submundo de motivos que pueden ayudarnos a enfermar.

Seamos o no conscientes, hemos sido educados para reprimir emociones: “no llores, no es nada”, “controla ese genio”, “no tengas miedo”, y un largo etcétera de expresiones que hemos integrado y que en ocasiones seguimos usando en la educación de nuestros hijos e hijas y que nos pueden llevar a una acumulación malsana de emociones no expresadas, no gestionadas, que van colmando una taza interior que puede rebosar en forma de síntoma.

Si además somos analíticos en exceso, tenemos necesidad de tenerlo todo bajo control, somos demasiado responsables, evitamos las confrontaciones, nos cuesta pedir, decir que no, delegar o nos gusta agradar a otros como modus operandi habitual…, sin querer estamos comprando boletos para la siguiente rifa de estrés máximo, lo que nos debilitará y contribuirá a que tengamos más facilidad para enfermar.

Quedarnos en el “yo soy así qué le vamos a hacer” es una actitud habitual pero nuestro personaje es una construcción, y detrás del control y perfeccionismo podemos tener una sombría suma de inseguridad, baja autoestima y viejas emociones contenidas que podemos iluminar y reedificar con el autoconocimiento personal. Tomar distancia de nuestros pensamientos puede ser el primer paso para observar el contenido habitual de esas voces mentales:

  • ¿Deberías hacer esto o no deberías lo otro?
  • ¿Miedo e inseguridad hacia el futuro?
  • ¿Necesidad de reconocimiento continuo?
  • ¿Queja, agresividad, impaciencia…?

¿Sabes de qué va tu cháchara mental? Observarla puede ser el comienzo de tu vida mejor

Para saber más:

Butler, D.S. & Moseley, G. L., (2010) Explicando el Dolor. Australia: Noigroup Publications.

Caudill, M. (2011) Controle el dolor antes de que el dolor le controle a usted. Madrid: Paidós.

Goicoechea, A. (2009) Migraña, una pesadilla cerebral. Bilbao: Desclée de Brouwer

Maris Maruso, S (2011) El laboratorio del alma. Historias que sanan y que merecen ser contadas. Barcelona: Vergara.

Oldfield, G. (2014) Dolor crónico. La clave para tu recuperación. Madrid: Mandala Ediciones.

Pert, Candece B. (1998) Molecules of Emotion: The science behind mind body medicine. Simon and Schuster, EEUU

Sarno, J. (2013) La mente dividida. Barcelona: Editorial Sirio

Mindfulness: ¿Moda, invento capitalista o algo más?

Diseño imagen: Angel López de Luzuriaga @ardiluzu

La Atención Plena es una experiencia de primer orden, en primera persona, y no una experiencia filtrada por la mente de otro. Jon Kabat-Zinn.

El curso comienza con entusiasmo. Tras un descanso estival, con lecturas varias y retiro en Kayzen incluido, mil ideas bullen en mi cabeza tratando de encontrar la forma de materializarse. Encaje de bolillos con el tiempo para ir poniendo en marcha el nuevo curso y poder ir aterrizando esas ideas que empujan con avidez para salir al mundo.

Comienzo con una pequeña vuelta al cole durante la primera semana de septiembre. Profesores de la ESO y bachiller reunidos para conocer un poco más de mindfulness, qué es, qué no es y cómo puede ayudarme a subir algún peldaño de bienestar en este curso que empieza, con los retos que se presentan por delante.

Vivencia, práctica, experiencia… no hay otra. Quedarse en la teoría no permite integrar. Formal o informal, en quietud o en movimiento, pero a fin de cuentas: atención, atención y atención…  Salir del piloto automático, de la identificación con la mente, movernos del ego a la esencia es todo un viaje, un viaje vital que no siempre se comprende en el nivel del pensamiento. Conectar con el cuerpo, con la emoción, con lo que hay más allá de la cháchara mental tiene su dificultad cuando llevamos toda una vida de desconexión.

Y entre algunas personas surge la pregunta: esto del mindfulness… ¿no es un invento capitalista? Al fin y al cabo… ¿no es una forma de vender bienestar para seguir produciendo?

Buena y entendible pregunta a la que me gustaría dedicar unas líneas de reflexión personal.

Ciertamente en los últimos años los cursos, programas, formaciones varias que incluyen mindfulness en sus títulos ha crecido de forma exponencial.  Desde que en los años 70 Jon Kabat-Zinn creara en Estados Unidos su programa para la reducción del estrés basado en mindfulness, su expansión ha sido vertiginosa. En parte debido a los buenos resultados cosechados en sus estudios científicos, replicados y metaanalizados por doquier, y en parte por el momento social en el que occidente se encuentra, un momento de desconexión profunda de su naturaleza esencial.

A partir de aquí han ocurrido varias cosas:

  • Una sensación de moda, como en su día ocurrió con el coaching, de último grito en crecimiento personal, lo que puede inducir a mucha gente a pensar en un negociete más del mundo del desarrollo humano. Un vocablo anglosajón puede colaborar bastante a esta sensación en los países de habla hispana.
  • El surgimiento de todo un ejército de personas más o menos formadas, más o menos implicadas, con una vivencia más o menos integrada, que puede llevar a las dudas razonables a la hora de elegir una dirección fiable.
  • La aparición de una cierta desconfianza hacia su aplicación en las organizaciones como forma de suavizar la presión y las demandas que los trabajadores perciben por otro lado: “por un lado te estreso y por otro te enseño a manejarlo para que produzcas más”.

Sin embargo, la práctica de la atención plena dista mucho de ser nueva. Puede que Jon Kabat-Zinn tratara de occidentalizar una práctica ancestral como es la meditación y si así ha sido posible que llegue a lugares donde sino no hubiera llegado, bienvenidos sean el nombre y el programa. Para los que venimos de la práctica del yoga y la meditación la teoría nos encajaba con lo que ya hacíamos, pero gracias a esta “moda” otros muchos han comenzado a practicar.

Y cómo en absolutamente todos los campos en los que intervengan personas, puede haber mejores  o peores profesionales y desde luego utilitarismo económico o finalidades más o menos aprovechadas, pero creo que nada demasiado diferente a lo que ocurre en cualquier otro área o profesión.

Si nos enfocamos en la verdadera esencia del mindfulness, la mirada puede ser muy diferente. Si nos damos real cuenta de lo que obtenemos cuando pasamos de la inconsciencia a la consciencia, del condicionamiento a la libertad, de la reacción a la respuesta… comprenderemos que integrar en nuestra vida la atención o conciencia plena,  nos ayuda* a:

  • Trascender nuestro ego, nuestra pantalla de pensamientos fruto de nuestra programación. Conectar con esa conciencia testigo que atestigua con ecuanimidad, que nos ayuda a dejar de creernos nuestro personaje construido.
  • Dejar de perdernos la vida distraídos con el pasado o preocupados por un futuro incierto y desconocido, lo que además disminuye nuestro sufrimiento secundario, colaborando a revisar nuestros peligros imaginarios y ayudándonos a surfear las olas de la vida.
  • Ser conscientes de nuestras emociones y de las de los demás, potenciando nuestra capacidad de elección y de gestión emocional, incrementando nuestra empatía, nuestra mirada compasiva y nuestra comprensión de las motivaciones propias y de los demás, mejorando nuestras habilidades de escucha y comunicación.
  • Comer de manera consciente, entendiendo nuestras verdaderas necesidades alimenticias, conectando con la sabiduría interna de escucha a las señales de hambre y saciedad, sin tomar de la naturaleza más de lo que necesitamos y sin castigar a nuestro cuerpo y al planeta con excesos  innecesarios.
  • Empoderarnos, elegir cómo queremos responder a las circunstancias de la vida.
  • Dejar de huir del momento presente narcotizándonos con alcohol, tabaco, drogas, compras, juego, medicamentos, deporte obsesivo, diversión, tecnología o cualquier otra excusa para no enfrentarnos a lo importante.
  • Prestar una atención más sabia a la enfermedad y al síntoma, escuchando los mensajes del cuerpo antes de que grite y permitiéndonos una convivencia más serena con el dolor y la enfermedad.
  • Conectar con nuestra sabiduría interior, con nuestra creatividad, con nuestra intuición y con nuestro sentir profundo. Dejar de buscar fuera lo que se halla dentro.

Y la verdadera esencia del mindfulness no es una práctica superficial e interesada. La verdadera esencia va de humanización, de conexión, de bondad, de sentirnos parte de la naturaleza que somos, de compasión, de unidad. El nombre es lo de menos.

La pregunta que yo haría sería: ¿qué opinará el capitalismo de una práctica que te ayuda a estar mejor con lo que tienes,  a comer mejor, de manera más sostenible y a dejar de evadirte de la realidad con la droga que sea que hayas elegido?

*Ayuda no es igual a panacea, a milagro, a “arreglatodoparatodos”… La práctica de mindfulness no sustituye la psicoterapia, ni los tratamientos médicos o psiquiátricos.

Apostando por la gimnasia emocional

Imagen del curso de verano UPV

Un cambio en el estado de la psique produce un cambio en la estructura del cuerpo y a la inversa, un cambio en la estructura del cuerpo produce un cambio en la estructura de la psique. Aristóteles.

Junio. Mes de finales. Descanso estival en las sesiones en Pepsico, fin de trayecto con el profesorado del Colegio San Prudencio  y cerrando el taller de bienestar de los lunes …

El cansancio está ahí. El trajín de preparar, ir, hacer, venir tiene su aquel, pero la satisfacción que se recoge lo compensa todo.  La persona que se acerca y te dice que ya duerme sin pastillas, otra que afirma gritar menos a sus hijos y muchas que el curso ha sido un placer … pues ya está, merece la pena.   Pero no nos engañemos. No todo es maravilloso en este viaje del autoconocimiento y del desarrollo personal.  Hay momentos en los que brotan incomodidades, días en los que la mente no para de rumiar y molesta, emociones que aparecen no se sabe bien de dónde y molestan, frustraciones ante determinadas dinámicas que molestan… pero el denominador común del conocimiento más consciencia es el de liberación.  Porque tiene que ver con hacernos dueños de nuestras vidas, con cambiar el porcentaje de reacción versus respuesta, con dejar buscar fuera lo que tenemos dentro, con tomar conciencia de nuestras luces y sombras para aceptarlas con amabilidad… y en última instancia, seguir caminando y creciendo a pesar de las piedras y obstáculos que podamos encontrar en la vida.

Ayer y hoy he tenido además la oportunidad de asistir a un curso de verano de la Universidad del País Vasco sobre “Conexiones entre la Salud y la Educación Emocional“, con Maite Garaigordobil, Juan Carlos Pérez-González, Igone Echeberria, Mª Carmen Ortega, María Sáinz, Javier Cejudo, Rafael Bisquerra y Dario Paez.

Y está muy bien escuchar de nuevo de boca de estos investigadores incansables toda la evidencia que ya sabemos que existe en esta conexión emociones-salud, porque me reafirma en este camino de la divulgación, de la psicoeducación, del intentar transmitir la importancia de nuestros pensamientos, emociones, de su regulación, de su expresión, no solo para evitar o sobrellevar mejor la enfermedad, sino  para nuestro completo bienestar físico, psicológico y social.

Ya no hay ninguna duda de que la alegría, el amor, la empatía nos hacen más resistentes a la enfermedad, reducen el cortisol, elevan nuestra inmunidad, nos reequilibran y nos alargan y mejoran la vida.  Y de que por el contrario, el odio, el miedo, la tristeza, la ira… nos debilitan, desequilibran, tensan y nos hacen más propensos a la enfermedad.  Saberlo está bien, pero necesitamos integrarlo, practicarlo, precisamos de herramientas, de entrenamiento emocional, para además de conocer ser capaces.

La respiración, la relajación, el mindfulness, la meditación, el movimiento consciente y yoga… grandes aliados en el gimnasio de las emociones. ¡Seguiremos entrenando!

¡Hasta el curso que viene! ¡Feliz y consciente verano!

Rafael Bisquerra en su ponencia: “Beneficios de la educación emocional para la salud”

Taller de Bienestar

Y como quien no quiere la cosa ha llegado junio… En breve se terminará el curso, el verano ya asoma, llega el tiempo del descanso, del desconectar de la rutina…

Y sin embargo, ya hemos pensado en la vuelta y te hago llegar una propuesta para el próximo curso.  En septiembre, Ramiro González, mi maestro durante los últimos 14 años, inaugura una nueva sala en la C/Colombia para seguir con la práctica del yoga y la meditación.

Espacio que contará además con la participación de Isabel, Maribel, Sagrario, Beatriz… Mi granito de arena consistirá en un Taller de Bienestar los lunes: una hora y media de parada, de teoría y práctica de mindfulness, de respiración y relajación,  meditación en grupo, yogaterapia… un espacio para conquistar el bienestar a través del conocimiento, pero sobre todo de la práctica. Será a las 19:00 a partir de septiembre 2017.

 

¿Te animas a esta búsqueda del bienestar?

¡Te esperamos!

 

 

 

¿Qué ha sido de tus propósitos de año nuevo?

Cada uno ha de averiguar constantemente si avanza a estados más felices o no. Si es así, uno se encuentra en el camino correcto. Osho.

5 de febrero de 2017. Dejamos atrás el mes de enero. Mes de los propósitos, de los comienzos, de los finales. En clase hemos trabajado la toma de conciencia de nuestra Salud, con mayúsculas, desde un enfoque biopsicosocial, no solo desde la ausencia de enfermedad. Hemos revisado nuestras conductas de riesgo, aquellas que nos alejan de este estado de bienestar: tabaco, mala alimentación, alcohol, sedentarismo, estrés, aislamiento social, desequilibrio emocional… Nos hemos planteado preguntas como: ¿Quiero cambiarlas?  ¿Sé lo que tengo que hacer para cambiarlas? Porque la teoría parecemos saberla, pero ¿por qué nos cuesta tanto llevarla a la práctica de manera duradera?

Mucha de la culpa parece que se la atribuimos a la fuerza de voluntad.  Encasillamos a las personas en las que tienen o las que no tienen y normalmente todo resulta más fácil si estás en el primer grupo, teniendo la excusa perfecta para no cumplir con los objetivos marcados si te encuentras en el segundo.  ¿Vas a pedir en tu próxima analítica, junto al colesterol o glucosa, el índice de fuerza de voluntad para saber en qué grupo te encuentras? ¿O prefieres pensar, como Nietzsche, que quien tiene un porqué encontrará un cómo? ¿Que el secreto viene por encontrar la motivación, escalar los objetivos, organizarse, valorar las consecuencias y trabajar para ubicarse en el estado de ánimo adecuado?

La tendencia a procastinar, a postegar, a dejar para mañana, parece estar presente también a la hora de no cumplir nuestros eternos propósitos, esos que no tienen fecha de entrega: ver más a tu familia, hacer ejercicio, dejar el tabaco, comer mejor, aprender un idioma, ese proyecto de tus sueños…  Tim Urban cuenta con mucha gracia en esta charla TED cómo actúa la mente de un procastinador profesional:

La vida es muy corta y hay mucho que aprender; aquellas personas que no dejan de postergar, nunca dejan de perderse cosas. La postergación se convierte en un hábito. Y lo que llega siempre es el hoy, el mañana jamás llega. De modo que podéis seguir postergando hasta el infinito.  (Osho, meditación 42 de su libro 365 Meditaciones para el Aquí y Ahora).

El mindfulness o atención plena nos ayuda a tomar conciencia de estas conductas, de las emociones asociadas, de los pensamientos que hay detrás, de las excusas.  Nos permite separarnos de ese ego que nos juzga, nos distrae, nos etiqueta como capaz o incapaz y en última instancia nos limita. Su práctica continuada nos ayuda:

  • A dejar de identificarnos con la voz de nuestra cabeza
  • A darnos cuenta de que nuestras insatisfacciones, victimismos, adicciones, malestares, en resumen, nuestros síntomas, vienen a hablarnos, a mostrarnos el camino hacia nuestra Vida mejor.
  • A tomar las riendas para conquistar nuestro bienestar, nuestra felicidad.

¿Te parece que es difícil o que no tienes tiempo? Puedes empezar dedicándole un minuto:

 

Para saber más:

¿Cuestión de voluntad? Patricia Ramírez

Mindfulness mantiene a la gente alejada del hospital. John Kabat-Zinn.

¿Con quién te duchas cada mañana?

Imagen: Tookapic

La Atención es la moneda más valiosa que tengo para pagar mi libertad interior.  George Gurdjieff

7 de noviembre de 2016. Un mes más tarde la teoría parece que nos la sabemos. Empezamos a entender cómo Mindfulness puede ayudarnos, pero en la práctica nos damos cuenta que divagamos continuamente y eso nos produce cierta desazón.  Perfecto. Darse cuenta de las distracciones es la forma de entrenar. Felicítate por ello y pon la atención en la respiración para volver al aquí y ahora.

Hemos entendido cómo pensamos y sus consecuencias, nos hemos dado cuenta de las gafas con las que cada uno vemos el mundo, y cómo nos fusionamos con esta forma de ver la vida, perdiendo la perspectiva de que no somos esas gafas.

Hemos practicado de manera formal, sentados, trabajando nuestra atención convirtiéndonos en observadores de nuestros procesos mentales, sensoriales y emocionales. Pero también tratamos de llevarlo a nuestra vida, que es de lo que se trata al fin y al cabo.

La ducha matinal nos invita a practicar: sintiendo el contacto del agua caliente, el ruido del agua al caer, el olor del jabón, el vaho que invade el baño, sintiéndolo y saboreándolo. No hace falta que la ducha dure más tiempo, solo que el tiempo que dure estés ahí y no en la reunión, en el supermercado, en el patio del colegio o en la última discusión con esa persona que parece sacarte de quicio continuamente.

Tú decides donde quieres estar.

Bienestar ¿sí o no?

Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y nuestra capacidad de escoger una respuesta. Y en nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra felicidad. Viktor Frankl.

3 de octubre de 2016.  Comienzo un nuevo curso con un nuevo grupo: “Mindfulness para la conquista del bienestar”.  Bienestar… suena bien ¿Verdad?  ¿No lo queremos todos? ¿Y por qué nos empeñamos en estresarnos, en ir corriendo a todo, en sufrir, en tener miedo al futuro, en quedarnos atrapados en el pasado?

Es que … son tiempos difíciles, el trabajo es precario, el mundo está en guerra, el gobierno no me gusta, mi empresa no está bien, mi jefe me hace la vida imposible, mi pareja no me quiere, mi hijo está rebelde… si cambiara todo esto entonces yo estaría bien. ¿Seguro?  Echar la culpa a lo que ocurre nos proporciona una justificación sencilla para estar atrapados en un estado de ánimo determinado.  Pero no nos engañemos… nosotros mismos nos damos cuenta que a veces no basta con que nuestras circunstancias mejoren para que nosotros lo hagamos.

¿Qué hacer entonces? Es hora de mirar hacia adentro.  El Universo es infinito, el futuro incierto… nuestra energía limitada y desgastarnos en mirar fuera no nos provoca más que angustia y sufrimiento. La clave la tenemos todos y cada uno de nosotros.  Pero está enterrada entre viejas creencias, hábitos y formas de pensar-sentir-actuar que nos dominan y guían sin que tengamos consciencia de ello.  Con la práctica del Mindfulness o Atención-Conciencia plena trataremos de acceder a esa clave.

La atención plena nos ayuda a darnos cuenta de lo que ocurre en cada momento. Nos permite tomar conciencia de manera intencionada de los pensamientos que me visitan, de su velocidad, veracidad… ¿son pasado? ¿son futuro? Nos invita a darnos cuenta de las sensaciones y emociones que nos invaden y a veces arrastran… Mindfulness nos da espacio, nos permite cambiar reacción por respuesta, nos acompaña en el viaje del autoconocimiento y nos ayuda a reconectarnos con nosotros mismos.

¿No parece tan difícil de entender verdad? Es simple, pero no es fácil llevarlo a la vida.  Solo requiere práctica. Aquí y ahora.  ¿Te animas?

Información: Ipace Psicología Aplicada