Navidad, tiempo de nacer a algo nuevo ¿Qué eliges?

Imagen: Jill Wellington

La palabra Navidad procede del latín ”nativĭtas, nativātis” y significa nacimiento, por lo que llegadas estas fechas parece un buen momento para dar luz a algo nuevo.  Y esto no va solo de esa lista de propósitos de año nuevo como dejar de fumar, bajar 10 kgs o aprender inglés, que en sí están muy bien, – sobre todo si no se quedan en meras intenciones – , va de algo quizás más sútil… pero no por ello menos provechoso.

Aquí van algunas ideas por si te apetece dar esa vuelta de tuerca estos días:

  • Puedo nacer a una vida más simple, con menos hacer y más ser.
  • Puedo nacer a una alimentación más consciente. Olvidarme de dietas imposibles y sentar en mi mesa a la atención. Ello me ayudará a comer de acuerdo a mis necesidades verdaderas,   escuchando mis distintos tipos de hambre,  saboreando cada bocado, disfrutándolo y escuchando como me sienta.
  • Puedo nacer a una escucha más atenta. Suprimir cada día minutos de contar lo mío para abrirme a escuchar de manera consciente y profunda al otro.
  • Puedo nacer a volver la mirada un poco más hacia dentro, aunque al principio duela o moleste, a poquitos iré encontrándole el gusto.
  • Puedo nacer a recordar que soy naturaleza. Que lo que haga al planeta me lo hago a mí y viceversa.
  • Puedo nacer a perdonar un viejo resentimiento, a soltar ese trozo de carbón ardiendo que solo que me quema a mí, y que ya no tiene sentido.
  • Puedo nacer a hacerme amiga del silencio. Sin grandes pretensiones pero buscando cada día un hueco para durante un breve lapso de tiempo estar conmigo. Y solo conmigo. Sin tecnología, sin libros, sin tareas, sin gente.
  • Puedo nacer a una vida más emocionante. Y no me refiero a actividades de riesgo o grandes eventos, me refiero a reír más, a llorar más, a enfadarse cuando toca y a dejar de guardarme dentro lo que merece ser expresado en su justa forma y medida, para ir rompiendo esas corazas que hemos generado como defensa y que nos impiden bailar la vida como corresponde.
  • Puedo nacer a dejar de creer que sé más que la vida y aceptar lo que vaya presentando sin perderme la lección asociada entre quejas y lamentos.
  • Puedo nacer a una vida sin juicio. La adicción a la crítica es un mal endémico. ¿Y si cada día me propongo tratar de dar luz a mis juicios para ir desactivando esa necesidad?
  • Puedo nacer a intentar ver más allá de las apariencias. De las personas, de las crisis, de las malas o buenas suertes…
  • Puedo nacer a una vida más amable. Conmigo y con los otros.
  • Puedo nacer a muchos pocos. Cambiar los grandes retos por muchos pequeños instantes de pararme, de ser consciente, de respirar, de observarme, sentirme, de dejar de hacer, de soltar… para seguir caminando con la vida.  ¿No encuentro tiempo para meditar 1 hora cada día? Medita 1 minuto 6, 10 o x veces al día.

Cuando invitas a la atención a formar parte de tu vida, cualquiera de los nacimientos mencionados, o de otros muchos que se te ocurran, tendrán más posibilidades de cumplirse e incluso convertirse en algo más… No te lo creas, prueba a ver. ¿Has decidido cuál eliges?

Feliz Navidad, feliz nacimiento.

 

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