Crisis y crecimiento personal

Cuando el corazón llora por lo que ha perdido, el yo profundo sonríe por lo que ha encontrado.- Dicho Sufí.

Este fin de semana se han celebrado en Tudela las IV Jornadas de Psicología Transpersonal y Espiritualidad con el tema “Crisis y Crecimiento Personal”.  Y desde luego es un tema que da para mucho…

Las crisis, aunque inevitables, resultan fastidiosas, incómodas, perturban nuestro devenir y nos gustaría que no existieran.  Nos quiebran, desengañan, nos confunden, nos hacen sufrir.  ¿Estás viviendo una crisis? ¿Cómo te sienta que te digan qué es una oportunidad? ¿Qué cuándo una puerta se cierra se abren otras? ¿Qué seguro que es para bien? ¿Qué lo que viene, conviene?

Cuando estamos en el ego,  en la mente errante, identificados con el pensamiento constante y automático, en el “¿por qué a mí?”, en el “¡esto no debería estar pasando!”, en el “¡todo me pasa a mí!”, “¡me ha mirado un tuerto!” (¡pobres tuertos!)…  Comprensiblemente nuestra mirada más humana decidirá que menuda mala suerte que tengo y que no hay derecho, por lo que la crisis nos sentará fatal y que tengamos que ver en ella una forma de crecimiento personal, ni te cuento.  La mirada transpersonal nos invita a verlas desde otro punto de vista, cómo diría Ken Wilber en su libro Los tres ojos del conocimiento, desde la visión contemplativa, distinta de la visión empírica de los sentidos o la racional de la mente.

Enrique Martínez Lozano comenzó el viernes las jornadas planteándonos una visión consciente de las crisis, una forma de vivirlas desde una visión transpersonal, más allá del ego juez y sabelotodo.   Las crisis son parte de la vida y hay ciertas actitudes que pueden hacer posible que se crezca con ellas:

  • La no-evitación y no-resistencia: es decir salir del “esto no debería estar pasando” para acoger la situación de frente.
  • La no identificación con lo que nos pasa, no reducirnos a esa crisis. Reconocemos la tristeza, el miedo, el enfado, la emoción o emociones que nos surjan, dándonos cuentas que somos más que ellas.
  • Cuidar el amor incondicional a uno mismo, no escapar del presente y tratar de acallar la mente para ver más allá de sus filtros.

Las crisis nos invitan a soltar la ilusión de control, a comprender quiénes somos realmente, a la aceptación de los planes de la vida, a cambiar, a movernos… e irremediablemente a ser un poco más sabios.

Vicente Simón es claro. A veces hay que “darse la torta” para despertar. Mal que nos pese el fracaso enseña y si todo nos sale bien, nos mantenemos en una rutina inconsciente. Solo cuando perdonamos a la realidad podemos superarnos.  Es típico pensar que el mundo imaginario de nuestra cabeza es verdad y desde ahí el sufrimiento está prácticamente asegurado. Solo desde la lucidez compasiva que surge cuando nos hacemos conscientes, cuando despertamos, puede llegar la comprensión y aceptación de la crisis.

Jorge Ferrer, doctor en psicología y experto en psicología transpersonal, nos regala un recorrido por sus crisis vitales, nos ayuda a ver más allá de la apariencia, a encontrarles un sentido, que no siempre es inmediato y sencillo, nos ayuda a acercarnos y dialogar con la crisis: ¿qué quieres?, ¿qué miedos sacas a relucir?, ¿qué cambios me pides hacer?, ¿quién puedo llegar a ser?…Y nos recuerda que: ¿buena suerte?, ¿mala suerte?, ¿quién sabe? Aquello que de primeras te sentó tan mal, fue un trampolín a una situación mejor… o viceversa.

De la ponencia de Juan Ruiz y Miguel Morate me quedo con que somos consciencia, algo bastante superior al ego, necesario pero limitador, y que el sufrimiento no enseña, sufrir es bastante más fácil que comprender… Comprender requiere esfuerzo y cierto dolor. Si el sufrimiento enseñara la humanidad estaría iluminada.

Fidel Delgado, psicólogo clínico maestro del humor hasta en un tema tan delicado como las crisis, nos muestra:

  • Cómo pasar, -en estas “collejas que nos da la vida”-, de ser un transeúnte quejicoso a un transitólogo,
  • Cómo nuestra necesidad de control a veces entra en conflicto con la vida
  • Cómo el conocimiento sin vivencia no transforma.

A veces necesitamos una operación en las cataratas del alma cuando surge un desprendimiento de rutina

Y maravilloso final con Marly Kuenerz, psicóloga clínica experta en atención, que nos transporta a la necesidad del autoconocimiento, de la mirada hacia adentro, que si siempre es importante, lo es más en la crisis. La atención es la clave. Dándonos cuenta de nuestros automatismos, de nuestras “grabaciones” vitales, de donde me enfoco, ¿en las nueve cosas buenas que me han pasado hoy?, o ¿en la menos buena? Tenemos un tremendo potencial como seres humanos que no estamos sabiendo canalizar de manera eficiente… La mente nos lleva a su terreno, a la forma material, a lo que podemos percibir con los sentidos, pero hay un inmenso conocimiento que la ciencia está aportando a lo transpersonal que merece ser divulgado: Bruce Lipton, Candece Pert, Garniet-Malet…

Fin de semana intenso, en “mi salsa”, saboreando la satisfacción que produce escuchar de todos estos fantásticos ponentes aquello que resuena con tanta fuerza en mí. Gracias a Román Gonzalvo por organizarlo y a Alfonso Verdoy por recoger las ponencias de los últimos años en un libro.

Y si hablamos de crisis… gracias a la crisis que en su día me llevó a Ramiro González, que a su vez me llevó  hasta Enrique Martínez Lozano que a su vez me ha traído hasta aquí… A lo mejor resulta que sí que van a tener su punto…

Mención aparte y especial, para mis amigos Rocío y Txutxín que me han acogido en este fin de semana en su preciosa casa de Los Fayos y acompañado por la deliciosa gastronomía tudelana.

 

De la torta a tiempo y del yo no tengo ningún trauma

Los niños son como cemento fresco, cualquier cosa que caiga sobre ellos deja una huella. Haim Ginott

Empecemos por el principio: el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Quien más o quien menos ha metido la pata educando a sus hijos y yo la primera que lo ha hecho muchas veces. Los hijos son maestros, vas aprendiendo según crecen y si volvieras atrás harías las cosas de diferente manera, pero en su momento lo hiciste de la mejor manera que supiste y lo importante es seguir aprendiendo y creciendo con ellos. La culpa no sirve, pero el conocimiento y el ser consciente sí. Solemos decir que los niños no vienen con un manual debajo del brazo pero hoy en día tenemos la suerte de contar con muchísimos profesionales de la educación que, gracias a muchos años de estudio e investigación, tienen muchas claves que nos pueden ayudar en el acompañamiento.

Ayer tuve el inmenso placer de compartir jornada con varios de estos profesionales en el III Congreso de Educación Emocional celebrado en Pamplona y organizado por la plataforma Padres Formados:

  • Juan Carlos Pérez-González y Neurociencia afectiva y social: emociones y cerebro, o de cómo cuando entiendes un poco cómo funciona el cerebro eres capaz de entender por qué tu hijo/a reacciona y se comporta como lo hace, y en consecuencia eres capaz de corresponder a la conducta de manera más adaptativa. Ya no son tiempos de hablar de los adolescentes y la edad del pavo o la hormona, sino de entender que si su corteza prefrontal no está totalmente desarrollada y su sistema límbico está desbocado no podemos pretender que se comporten como adultos. Es la hora de la escucha, de la presencia, de dar autonomía y confianza desde los límites y la paciencia, y siempre desde el amor incondicional.
  • Enrique G. Fernández-Abascal y Psicología positiva. Emociones y motivación, o de cómo entender que la motivación no funciona con zanahorias o palmaditas en la espalda, sino con la atención, el compromiso, las relaciones interpersonales, los logros y el significado vital.
  • Maite Garaigordobil Landazabal. Juego cooperativo para el desarrollo socioemocional, o de lo necesario e importante que es el juego en el desarrollo infantil, juego cooperativo y no competitivo, juego como fuente de placer, de libertad, que contribuye al aprendizaje, al desarrollo corporal, intelectual, social y afectivo, potenciando la imaginación y la creatividad.
  • Carlos Hue García y Los docentes: competencias emocionales, liderazgo y bienestar docente, o de la necesidad de docentes que sorprendan, enamoren, ilusionen, impresionen, fascinen, creen y ayuden a crear… y que enseñen a hacer amigos, fomentando la empatía, la autoestima, el autoconocimiento y el Ser.  Si encima lo compartes con tanto humor como lo hace Carlos el mensaje cala seguro.
  • Anna Forés y Resilencia: Crecer desde la adversidad, o de ver que el centro de nuestra vida no es lo que no funciona, sino la vida misma, que es importante ver y aceptar la herida, tener mentalidad de crecimiento, del todavía no pero a futuro igual sí, y darnos cuenta de que detrás de lo que se ve hay una historia, así como de que la confianza, la esperanza, el optimismo, el tú me importas, construyen personas resilientes.

Tuve el honor de terminar la jornada con un apartado para la consciencia, para entender cómo la atención plena puede ser el compañero en este camino emocional, dándome cuenta de cómo estoy, de desde dónde actúo, para de este modo pasar de la reacción automática a la respuesta libre, de la inconsciencia a la consciencia.

El objetivo es común, favorecer el desarrollo de una educación emocional que permita resolver las rabietas y conflictos desde los buenos tratos, promover familias emocionalmente competentes con estrategias más allá de la torta a tiempo o la zapatilla, que ni sirven, ni respetan y que solo demuestran escasez de recursos del que las utiliza.  Que hayan sido parte de nuestra cultura no es excusa para que sigan con nosotros. Podemos hacer una larga lista de barbaridades que se han hecho en la historia de la humanidad…

Sin olvidar la necesidad de poner límites, que no está reñido con los buenos tratos,  que la educación no es condicionamiento por miedo y que las consecuencias lógicas tienen más sentido que los castigos. No debemos confundir educar en la competencia emocional con la permisividad, con el “laisser faire”, porque no tienen absolutamente nada que ver. Evadirnos de nuestra responsabilidad parental es otra forma de maltrato.

Cuando como excusa nos aferramos al “a mí me daban y no tengo ningún trauma”, quizás no tengamos en cuenta que los traumas en la mayoría de las ocasiones no son visibles, ni conscientes, que todos tenemos un niño interior que sufrió con cada desprecio, con cada azote, con cada humillación, un niño interior que no ha crecido y que manifiesta esas heridas con síntomas que quizás no asociemos – porque nadie nos ha enseñado a asociarlos -, pero que pueden ser visibles en forma de malestar físico o emocional, comportamientos no deseados u otras manifestaciones… ¿Qué contribución queremos hacer al niño interior de nuestros hijos/as?

Si el tema te resuena, si quieres comprometerte con la labor educativa desde el conocimiento, desde el desarrollo de nuevas competencias emocionales, puede serte útil el libro de Leticia Garcés Larrea – pedagoga, experta en educación emocional y organizadora del Congreso comentado-, titulado: “Padres formados, hijos educados. Familias emocionalmente competentes y resilientes”.  Escrito en un formato accesible, con multitud de ejemplos reales con los que seguro que te identificas más de una y más de dos veces, se hace un recorrido por el conocimiento neurocientífico que nos ayuda a entender muchas de las conductas de nuestros hijos -base para poder manejarlas después-, y nos guía hacia la competencia emocional en el seno de la familia para desarrollar hijos resilientes, con inteligencia emocional, que sean fuente de aprendizaje y con vínculos afectivos seguros. Merece la pena.

Y como lo uno lleva a lo otro, no puedo dejar pasar la oportunidad de recomendar otro libro, en este caso “Profesionales portadores de oxitocina. Los buenos tratos profesionales” de Íñigo Martínez de Mandojana Valle, que en la misma línea de promoción del buen trato, -en este caso desde la visión de un educador social y psicopedagogo-, nos ayuda a desenredar conceptos, a aprender de los errores, a saber que no somos infalibles, a tener la humildad de reconocerlo y abrirnos a una nueva forma de generar posibilidades a través de esa oxitocina que proporciona el buen trato. Iñigo nos relata cómo acompañar, sin paternalismo arrogante, sin posicionarse en el papel de experto que todo lo cura. Y sobre todo, promueve la conexión desde el “sintonizar”, desde ese baile sutil que se produce cuando las esencias se unen, cuando se logra ver más allá de las apariencias, del personaje construido, sabiendo que lo que es bueno para uno puede no serlo para otro. Escrito en un original formato comienza en el saber, sigue en el pensar y acaba en el hacer.

En ambos libros tienes una invitación para tejer relaciones bientratantes, sólidas y significativas, para crecer en competencia emocional y en estrategias de resolución. ¿De verdad quieres seguir en la zapatilla?

 

La vida más allá del ego… Kayzen y lo transpersonal

Solo cerrando las puertas detrás de uno, se abren ventanas del porvenir.  Françoise Sagan.

Cuando comienzas el viaje del autoconocimiento, comienzas el viaje menos organizado de tu vida. Cada día emerge una nueva sorpresa, te observas en una emoción inesperada, surge una persona, un hecho casual o más bien causal… y todo ello te va llevando hacia nuevos territorios, hacia una mirada ampliada, lo que irremediablemente te lleva a una mayor apertura.

Apertura. Con esta palabra empezó el pasado domingo mi estancia en Kayzen La Colina, un maravilloso paraje en el que se encuentra la Escuela de Desarrollo Transpersonal en El Escorial. Una tarjeta extraída al azar con la palabra “Apertura”,  me llevó a la habitación del mismo nombre en la que pasaría los siguientes cinco días…  Parecía un buen comienzo. Observas a tus compañeros de viaje, inevitablemente surgen pensamientos, juicios, expectativas…   28 almas curiosas que sienten ese impulso de búsqueda más allá de ese ego que nunca tiene bastante, ese ego dividido, procesador, controlador…

José Mª Doria nos presenta el encuentro, realiza el primer acompañamiento en el camino de la comprensión, de la comprensión profunda. Porque comprender no es entender.  Durante siglos nos hemos enfocado en lo mental, en la ilustración, en la acumulación de conocimientos intelectuales, lo que estuvo bien en su momento, pero en cierta manera nos ha taponando la sabiduría interior, nuestro Ser profundo, nuestra luz. Es hora de desbloquear este tapón.  El trabajo meditativo, la consciencia testigo, el silencio, la expresión corporal y emocional, la danza, la música…  todo ello de la mano de Antonio, Sara, Silvia… nos acompañarán en la tarea de abrir rendijas en nuestra coraza para dejar que salga la luz que somos.

La psicología transpersonal  es una psicología profunda, más allá de la mente, más allá de la jaula del ego, de lo que nos decimos, de la película que nos montamos.  La terapia transpersonal acompaña en el despliegue nuestra esencia, de nuestro Ser profundo.  Pero como en todos los recorridos, no siempre todo es fácil… En ocasiones hay baches, cuestas, piedras… Cuando empiezas a abrir esa coraza, aparece la sombra, esas máscaras más oscuras a las que no siempre nos apetece mirar. Pero allí está el tesoro… cuando abres las ventanas del sótano y ventilas se hace la luz. Cuando dejas de escapar y vuelves a casa, al Ser, floreces.

Han sido tantas las emociones y experiencias vividas en estos cinco días en Kayzen que sería pretencioso querer plasmarlas con palabras. Me llevo conmigo a todas y cada una de las personas que he conocido, el profundo sentir,  la conexión, la comprensión,  las maravillosas vivencias compartidas dentro y fuera del aula, y sobre todo el impulso y las ganas de seguir transitando y transmitiendo este camino.  Sin olvidar lo último que ves cuando sales de la escuela: Atención, Atención, Atención.

 

 

Congreso de Mindfulness en la Educación

“Los educadores felices cambiarán el mundo”. Thich Nath Nanh

Después del Congreso de Mindfulness en la Educación celebrado en Zaragoza el 3 y 4 de noviembre, me traigo una sobredosis de ponencias, estudios, ideas, experiencias, resultados… pero también un chute extra de alegría y esperanza en que una nueva educación está en marcha, un aula más mindful, un futuro más consciente.

El mindfulness está en boca de todos y puede sonar a moda pasajera. Le acompañan algo de confusión y mitos, un poco de rechazo en los ambientes más rígidos, descalificación desde la ignorancia de la ignorancia… ocurre a veces con lo que no se conoce o con lo que suena a último grito en crecimiento personal. Quizás un nombre anglosajón no ayude. Pero da igual como lo llames, las palabras a veces confunden las vivencias. Se trata de estar atento, pero de una forma especial, intencionadamente, sin juzgar, mirando profundamente en el interior de uno mismo para autocomprenderse (Kabat-Zinn, 2003). Tan fácil y tan difícil.  Solo cuando lo vives desde la experiencia, cuando despiertas del letargo de los automatismos, es cuando conectas con la seguridad de que no hay vuelta atrás.

La evidencia científica de que su práctica reduce el estrés, aumenta la concentración, la creatividad, la autorregulación, la función ejecutiva… y en consecuencia el rendimiento académico… está ahí.  Pero además tiene un importante componente asociado del que a veces se habla menos, la compasión, de nuevo el lenguaje nos puede llevar a terrenos prejuiciosos, pero que es inseparable de la práctica de mindfulness. Compasión como humanidad compartida, como deseo de aliviar el sufrimiento,  como conexión con todos los seres humanos, con la naturaleza que somos… y que emerge cuando se diluye la sensación del “yo”, cuando dejamos de identificarnos con el ego.  Tal y como afirmaba Javier García Campayo en su ponencia, “la práctica de mindfulness en el aula reduce el acoso escolar, porque aumenta la consciencia de la agresión y la intolerancia a la misma”.

Diversos programas, distintas metodologías pero mismo objetivo: despertar el aula, salir del malestar psicológico que acecha a docentes y estudiantes fruto del estrés que en muchos casos se ha instalado en sus vidas:

  • Programa Aulas Felices. Ricardo Arguís, Zaragoza
  • Escuelas Despiertas, Mindfulness Aplicado a la Educación. Pilar Aguilera, Universidad de Barcelona.
  • Crecer Respirando. Carlos García Rubio, Universidad Autónoma de Madrid y Teodoro Luna, Sukha Mindfulness.
  • Programa Treva, Txemi Santamaría, Universidad de Barcelona.

Respiración, movimiento consciente, relajación, meditación… compañeros de viaje para llegar a la vivencia mindful.

Y premisa común, solo cuando lo integras lo puedes transmitir. No hay fórmulas mágicas, no se puede solo leer, no es un conocimiento puramente cognitivo…  solo a través de la práctica continua y comprometida, a través de la vivencia podremos llevarlo a otros.

Especialmente impactante la ponencia magistral “Mindfulness: SuperVivencia” de Israel Mañas, doctor en Psicología de la Universidad de Almería, sobre todo cuando sus artículos te han acompañado en la carrera y sabes de su trayectoria en el mundo del mindfulness. SuperVivencia porque vivir mindfulness es vivir con excelencia… Nos recordó que a la naturaleza le refanfinfla la felicidad, solo le importa la supervivencia. Nos ha dotado de una mente superdotada para ver e inventar peligros y problemas. Y el sufrimiento en consecuencia nos acompaña de manera inevitable cuando la mente es la que manda. Educación física, importante en el aula… y educación psicológica ¿por qué no?  Los “mindfulneros” cada vez somos más, somos legión y una revolución de la que formar parte para cambiar el mundo a través del cambio individual.

Me quedo con la frase de Belén Colomina: “Vamos a tratar de ser padres presentes, no perfectos”. Padres que construyen momentos mindful, conscientes, de parada, de buenos deseos, de reconocimiento… para romper automatismos, aumentar la reflexión y mejorar el clima emocional de la familia, padres que crean un campamento base para encontrarse, para construir relaciones saludables con uno mismo, con los otros y con el planeta. Como dijo Cristina Jardón: Ser para educar.

Sería imposible reflejar todas las ideas, sensaciones y vivencias de estos dos intensos días, en los que además la vida te junta sutilmente con personas maravillosas como Ana y Eli, te reencuentra con Carolina o Cristina… y te reconecta ¡aún más si cabe! con las ganas de seguir apostando por este camino.

Para terminar, os dejo estas preciosas palabras de Jack Kornfield que compartió Marta Modrego en su ponencia sobre el futuro del mindfulness en la educación:

“Nadie tiene el poder de salvar el mundo entero, pero sí que tienes el poder de hacer tu contribución, con un corazón amoroso y pacífico.

Puedes atender a esa porción del mundo con la que estás en contacto, añadirle un poco de belleza y comprensión.

Y manteniéndote en paz y ecuánime, muestras a los demás que ellos también pueden hacer lo mismo.”

 

Parar para poder seguir. Desconectar para conectar.

Imagen: Toya Pérez

No dejes que un mundo loco te diga que el éxito es otra cosa que un momento presente exitoso. Eckart Tolle

Nuestros pensamientos nos invaden gran parte del día, con tareas pendientes, juicios, preocupaciones, pasado, futuro… incluso la publicidad da buena cuenta últimamente de esta habitual rutina del no poder parar, como en este anuncio, en el que tras mucho ajetreo mental, su protagonista disfruta de unos instantes de atención plena en el lavado de su vehículo, lo que le permite tomar consciencia de lo importante sobre lo urgente.

Los pasados 25 y 26 de mayo tuve la oportunidad de acudir al I Congreso Internacional de Mindfulness en las Organizaciones del siglo XXI, organizado por el Dr. Javier García Campayo, de la Universidad de Zaragoza. Para mí fue un momento de parar, de salir de la rutina, de escuchar… para seguir, para seguir implicada en la transmisión de lo que supone estar consciente en un mundo que cada vez va más rápido, que cada día parece exigir más y en el que las organizaciones buscan líderes, excelencia, productividad, rendimiento, creatividad… pero que a veces olvidan que, si las personas no están bien, las empresas no lo estarán y la sociedad tampoco.

Fueron tantos los profesionales que por allí pasaron que tendré que repasar mis notas más de una vez para integrar todo lo escuchado… Por ahora me quedo con algunas de las frases escuchadas:

  • ¿Qué me estoy perdiendo cada vez que pierdo el tiempo con el móvil? Janice Marturano
  • ¿De quién es el propósito que estoy viviendo? Javier Pladevall
  • ¿Cómo quiero estar en la vida? ¿Quién quiero ser? Patricio Barriga
  • Nuestra responsabilidad para cambiar el mundo comienza en nosotros mismos y la enseñanza a los demás  debe surgir desde nuestra transformación.  Pregúntate cada noche: ¿Qué has aprendido hoy y de qué te has dado cuenta? Cristina Jardón
  • Rendir más no es trabajar más, sino trabajar mejor, desde el bienestar físico y mental y desde la presencia consciente. Susana Cantón
  • Mindfulness no es un cursillo, es un modo de vivir, de trabajar. Es un estado de presencia en las organizaciones. Javier Cantera
  • Da tiempo, da palabras, da presencia. Jamie Bristow
  • El liderazgo será más o menos consciente en función de la mayor o menor relación con mi esencia. Estrella Bernal
  • La práctica de la meditación promueve la permisividad del error, de la distracción, para volver a la atención. Bruno Solari
  • … y mucho más…

Queda mucho camino por recorrer, conseguir una sociedad mejor, una empresa mejor, pasa por conseguir personas que estén mejor, líderes transformacionales, auténticos, que dejen atrás los métodos transaccionales premio-castigo; el líder del futuro ya no es solo mental, inspirador, carismático… es emocional y es consciente (Estrella Bernal).

En una sociedad cada vez más tecnológica a veces es difícil la desconexión pero ciertamente es imprescindible para la “conexión”… ¿Te apuntas al reto de buscar ratos de desconexión tecnológica, para estar atento a aquello en lo que debemos estar conectados?

El arte de generar posibilidades

La gente olvidará lo que hiciste, olvidará lo que dijiste, pero nunca olvidará cómo le hiciste sentir. Maya Angelou.

Los días 10 y 11 de febrero se han celebrado en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz las II Jornadas de Apego, Resiliencia y Parentalidad positiva, en las que tuve el honor de participar.

Empezamos el viernes 10 con Ritxar Bacete y su P de padre, enseñándonos cómo ejercer la parentalidad provoca transformación a todos los niveles; Iñigo Ochoa de Alda y sus cuentos a medida, que curan a través del narrador, de la vinculación con el niño o la niña a quien van dirigidos, de su amor y confianza; Alberto Rodríguez y su llamada a la creatividad y la autenticidad en la intervención; Marta Nieto y su sensibilidad, su música terapéutica, su conexión con las historias musicales…

La siguiente soy yo… los nervios afloran.  Las mariposas en el estómago no me parecen mariposas, se me asemejan más a un animalito que se aferra con fuerza y me oprime por dentro,  el corazón se acelera, la saliva escasea… un escenario vacío esperando, no hay Power Point de apoyo, no hay mesa donde esconderse … más de 300 personas esperando oírte.  Microfonito tipo Beyoncé en marcha, Marta Elvira increíble dinamizadora del evento me acompaña, no hay vuelta atrás… ¿me acordaré de mi guion? ¿Estaré a la altura? ¿Sabré transmitir el mensaje?  El cerebro ejerce su misión… lanza todo tipo de señales de huida, ¿está en juego la supervivencia? No, pero el cerebro no es infalible, interpreta que sí… Las creencias le ayudan a establecer que hay peligro.

Empiezo…  Voz de la cabeza, mente pensante, piloto automático, ¿somos conscientes? Déficit de atención de padres, ocupados, poco presentes y cuando lo estamos, demasiado sumidos en nuestros pensamientos y preocupaciones… Mindfulness, atención plena, conciencia plena, no es nuevo, pero sí necesario, en un mundo estresado, excesivamente estimulado, volcado en el exterior… la Vida nos pide el regreso, volver la mirada al interior.

Educar, guiar, sacar lo mejor del otro, hacer que brille, que florezca, pero ¿sabemos ser nuestra mejor versión? ¿sabemos ir a ese espacio donde habita la calma y la serenidad? Desde ahí podemos pilotar, podemos tomar las riendas, conectar con nuestra esencia para conectar con la esencia del otro…

Mindfulness es tomar distancia de esa voz continua, pero al mismo tiempo es conexión con lo que somos, es compasión, compasión horizontal, no vertical, comprensión del sufrimiento del otro, deseo de aliviarlo, es humanidad compartida.  Es despertar, es salir del “día de la marmota”, es estar atentos, lúcidos, para elegir entre el infinito abanico de oportunidades que la Vida nos presenta cada instante.

Conocer la fórmula del agua no quita la sed,  mindfulness no es teoría, es vivencia… Nos metemos unos minutos para dentro, para convertirnos en observadores de la cháchara mental. Ya no hay nervios, la saliva ha regresado, el cerebro ha entendido que no hay peligro y todo fluye.

Las jornadas continúan el sábado 11 con tres auténticas joyas:

  • Rosa María Fernández. Doctora en Biología, y doctora en Maternidad de adopción. Autora de “Entre hipocampos y neurogénesis”, profesora de universidad y de maestros con incapacidad para conectar con la biología del abandono.
  • María José Rodrigo.  Catedrática de Psicología Evolutiva nos instruye sobre diversidad familiar, parentalidad en riesgo, factores de protección, preservación familiar, resiliencia familiar.
  • Rafa Benito. Psiquiatra. Clase magistral sobre el cerebro y resiliencia, no todo está en los genes. SE PUEDE.

Biraka: Iñigo, Sagra, Sergio… Ruth, Gemma, Patricia… GRACIAS, por la oportunidad, por abrirnos a estos estos maravillosos profesionales, por vuestro buen hacer, por las ganas de seguir fomentando los buenos tratos. ¡Chapeau!

Miopía existencial e inteligencias…

Foto: Toya Pérez

[…] Para ser plenamente personales tenemos que ser plenamente impersonales.  […] Es dejar de otorgar un valor absoluto a lo que llamamos “mi cuerpo, mis pensamientos, mis emociones, mis acciones, mi vida, mi persona…”; comprender lo ridícula y miope que es nuestra tendencia a hacer que el mundo orbite en torno a nuestro limitado argumento vital –el definido por nuestro yo superficial-.  Mónica Cavallé.

Hay semanas especialmente intensas y esta ha sido una de ellas.

Comenzó con el regalo de poder compartir diálogo y meditación con Enrique Martínez Lozano.  Enrique es de esas personas cuya presencia inspira, contagia, invita a vivir lo que somos, a resolver el enigma de quiénes somos.  Enrique nos enseña a interpretar el malestar, a darnos cuenta de que es la señal de estar en la mente, de que, a pesar de ser un instrumento maravilloso, si nos identificamos con ella, nos atrapa y nos limita: “La mente forzosamente tiene que delimitar, separar y objetivar, llegando a conclusiones que, además de estar radicalmente condicionadas por los supuestos previos de donde parte, no podrán nunca reflejar directamente la verdad de lo que es, sino únicamente la interpretación que la propia mente hace de ello”.

La meditación formal es entrenamiento, pero se entrena para jugar el partido, se medita para jugar la vida, nuestro “partido” diario. Acallar la mente nos da la destreza necesaria para acoger con humildad el estado de consciencia más allá del estado mental, humildad ausente en parte del mundo académico y religioso más “ilustrado”, como reconoce Enrique en su último libro “La dicha de Ser”.

La semana continuó pudiendo escuchar a Begoña  Ibarrola hablar sobre inteligencia emocional y espiritual.  Durante muchos años, hemos cometido el error de abandonar la inteligencia emocional (interpersonal e intrapersonal), y de relegar a un segundo plano la inteligencia musical, corporal-cinestésica o naturalista, centrándonos únicamente en unas inteligencias lógico-matemática y lingüística limitadas, conduciendo al fracaso a los que se consideraba no llegaban a unos estándares construidos, e ignorando impresionantes talentos y fortalezas en otras áreas.

Muy poco a poco, las inteligencias múltiples de Howard Gardner van tomando peso, pero ahora podemos cometer el mismo error e ignorar la inteligencia espiritual. Las creencias y juicios arraigados sobre religión no ayudan, pero es responsabilidad de cada uno superarlos o seguir atrapados en el reduccionismo  obstinado, que a fin de cuentas limita nuestro crecimiento y evolución.

La inteligencia espiritual nos permite entender el mundo, a los demás y a nosotros mismos desde una perspectiva más profunda y más llena de sentido, nos ayuda a trascender el sufrimiento.

¿Vamos a seguir ignorándola?

 

Cavallé, M. (2006). La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia. Barcelona: Kairós.

Martínez Lozano, E. (2016) La dicha del ser. No-dualidad y vida cotidiana. Bilbao: Desclée de Brouwer

Ayú Maya

Hay que despertar constantemente, cada instante. Siente como se diluye el Ego en cada momento. Jorge Lomar.

Este encuentro organizado por Ayú Maya que ha tenido lugar este fin de semana en Vitoria no es fácil de definir con palabras. El lenguaje se queda corto cuando se habla de sentir. Flowpiano, cuencos tibetanos, relajación, meditación, danza, el latido de la tierra… son vivencias, son dejarse llevar, dejarse invadir por el sonido, por el silencio, el baile, dejarse Ser.

Escuchar a Ritxar Bacete, a Pedro Alonso o Jorge Lomar, el piano de Ricardo Andrés Tomás, vivir la danza de Naiara Rojo,  dejarse mecer por la vibración de los cuencos de Luisa Fuentes, los cuentos de Zoriane o la voz de Ruth Gomez Sierra, nos ayudan a recordar lo que hemos olvidado, a despertar a lo que Somos abandonando el personaje, el ego, el falso yo construido a base de creencias, juicios, miedos, y conectando con la Paz, la calma, volviendo a casa, al amor que soy.

Es hora de soltar esa identidad que ya no nos sirve. Es hora de elegir.

¿Eliges Paz? ¿Eliges Amor?

¿Qué es Ayúmaya?

8 horas con Javier Tirapu

Imagen: Gerd Altmann

 

Tenemos cerebros ancestrales para mundos que se mueven a gran velocidad. Javier Tirapu

 

8 horas con Javier Tirapu dan para mucho, pero sobre todo te dejan con ganas de mucho más.  Es capaz de enganchar un tema con otro y dejarte con más preguntas que respuestas, con hambre de más y más neuropsicología.  Solo voy a dejar constancia de tres pinceladas de lo que me llevo de este encuentro en el COP de Vitoria:

  1. No hablemos ya más de emociones positivas y negativas. Todas son positivas, en cuanto contribuyen a nuestra supervivencia y evolución. Hay que vivirlas y escucharlas. Hablemos mejor de emociones agradables o desagradables.
  2. Nuestros cerebros tienen 50.000 años y deben adaptarse a nuevos mundos. Podemos definirlos como “sistemas flexibles que actúan en entornos cambiantes basándose en hacer predicciones para reducir la incertidumbre del entorno”. Aunque cada vez se sabe más del cerebro, es paradójico que primero se intentara conocer el universo y sus planetas, el cuerpo humano y de resto de seres, y sin embargo no haya sido hasta ahora que se intente conocer con detalle el órgano con el que intentamos conocer el resto.
  3. Es hora de trabajar de verdad desde un modelo biopsicosocial y multidisciplinar. Son palabras que aparecen en todos los congresos pero en la sanidad real no se aplican. Seguimos con el modelo biológico y los medicamentos como herramienta de elección en más casos de los necesarios. Y es hora de dejar las categorizaciones del DSM V, las etiquetas y trabajar desde un modelo dimensional que trabaje rasgo a rasgo, de manera holística y tomando lo mejor de cada modelo.  Y cada profesional de la psicología debe configurar un modelo único que se adapte a su personalidad, conocimientos y experiencia.

Y mucho más…

La buena noticia para el mindfulness es que la neurociencia apoya con evidencia científica que conlleva cambios positivos en el cerebro que mejoran los trastornos de ansiedad, estrés, … ¡iremos viéndolo!

¿Quién es Javier Tirapu?