Todos los caminos llevan a Roma, si es que quieres ir a Roma

El camino único donde desembocan todos los caminos es el descubrir mi verdadera identidad. Consuelo Martín.

Imagen: portada álbum Autoterapia de Izal

Cuando estamos inmersos en el viaje del autonocimiento, de la búsqueda del bienestar o del sentido de la vida quizás en ocasiones  limitemos nuestros caminos, olvidando que son muchas las maneras de conectar con nuestra esencia, de vivir profundamente y trascender nuestras limitaciones más egoicas.

Creo que nadie duda de la capacidad de la música o el baile para esa conexión con nuestro yo sincero para salir por un ratito del personajillo, dejarnos llevar por la melodía y mover por el ritmo.  Realmente es mágico percibirnos después de cantar una canción que nos remueve, de bailarla o sencillamente de escucharla desde la consciencia plena.

Recuerdo la primera vez que escuché a Izal. Íbamos de vacaciones en coche y desde el primer momento me embargó una sensación especial … no es fácil describir con palabras…  algo así como ganas de coger mucho aire, de expandir mis pulmones hasta el máximo para luego dejarlo salir y saborear una sensación de infinito bienestar.  Todos tenemos canciones con las que nos ocurre esto ¿no?  La música activa emociones, sensaciones, cambia nuestra química cerebral y nos lleva a sitios indescriptibles.  A mí me esto me pasa con muchas canciones, y concretamente con muchas de las de Izal….

A partir de ese día he saboreado cada uno de sus discos, he disfrutado en los directos a los que los he podido asistir y cada nuevo trabajo me conecta con la adolescente con vinilo nuevo  que practicaba el “vuelta y vuelta” hasta que se aprendía las letras de memoria.

Y en ese proceso de escucha continua está ahora su último trabajo Autoterapia.  Ya sabemos que vivimos en mundos interpretativos, que hay tantas realidades como observadores y lo que vemos dice mucho de nosotros… Un álbum titulado Autoterapia…   Un ojo en la portada…  ¿se refiere al tercer ojo de conocimiento de Ken Wilber?, ¿ese ojo más allá del ojo del cuerpo o del ojo de la mente?, ¿esa mirada trascendente que percibe lo no medible? A saber cada uno lo que ve…

Y precisamente esa mirada subjetiva que somos cada uno de nosotros verá detrás de cada letra un mensaje diferente.   El tema Autoterapia, además de la colaboración de Ara Malikian, a mí me regala la invitación a dejar salir, a abrir la mente, las manos a nuevas verdades, a ser conscientes de esa sombra, de esa mitad oscura que no dejamos salir cuando nuestro personaje lo demanda, pero sin la que no estamos completos. Solo cuando la integramos, la iluminamos, salimos de esa materia inerte que somos en la separación.  ¿Quieres escucharla y comprobar que te sugiere a ti?

Con Pausa puedes parar, sentir tu ritmo en la vida, escuchar los sonidos, el tono de voz que te acompañan habitualmente y percibir tu velocidad y la de los que te rodean… Con Santa Paz darte cuenta de si eres de los que llevas tanto ruido, vendaval y terremotos contigo que tu ausencia regala paz a los demás, constatar si don dinero te arrastra a perderla … o ¿sólo ves crítica a lo de fuera?

El camino del autoconocimiento es infinito y apasionante. Cuando estás en él, todo lo que ocurre alrededor puede ser enseñanza de vida, estamos rodeados de maestros que nos muestran donde fijar nuestra mirada y a cada uno se nos enseñarán las lecciones que necesitamos…

Hoy te invito a estar atento a:

  • Tus maestros de vida: que pueden ser hijos, pareja,  padres, ese compañero de trabajo perturbador, el jefe torturador o cualquier otro personaje presente de manera importante en nuestra vida, que reflejan aquello que hemos venido a aprender, nuestro “viaje a Roma” particular.
  • Las señales del camino: sus acontecimientos, circunstancias, decisiones, todo lo que te ha llevado a ser quien eres hoy y todo lo que está presente en tu vida ahora para conformar quién serás mañana.
  • A tu ritmo, tu baile, tu música, a cómo te quedas después de cantar, de bailar, de sentir la melodía en tus células y el movimiento en tu cuerpo. Te propongo que en tu viaje no falte ni la música, ni el movimiento. Te aliento a escuchar y a escucharte.

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