La salud es lo primero

Imagen de Brittney King

El futuro será integral o no será. La teoría integral no es una religión que obligue a llegar a ningún sitio, sino un mapa para saber por dónde estamos transitando, o bien un sistema operativo que nos ayuda a desarrollar la mejor y más efectiva funcionalidad en el desarrollo de los diversos niveles de conciencia. Raquel Torrent

1 de enero de 2022. Quizás no sea hoy por la celebración del año nuevo, a lo mejor es mañana con la resaca, o el 7 de enero, o el 10… pero es probable que uno de estos días nos planteemos algún propósito de mejorar nuestra forma física y nuestra salud. Porque de pocas cosas se ha hablado más estos dos últimos años que de salud, bueno en realidad más bien de lo que se ha hablado ha sido de enfermedad, concretamente de una que ya sabemos todos cuál es. Porque de salud se habla menos, aunque esa frase de “la salud es lo primero”, todos la reconocemos como cierta porque cuando falla, suele fallar todo lo demás.

Sin embargo, la raza humana tiene una característica paradójica y es que dice cosas pero hace lo contrario.  Porque si la salud es lo primero, debería ser lo primero de verdad, es decir prioridad de máximo nivel. Y aunque así lo decimos y así nos lo bombardean y nos lo dicen como telón de fondo de decisiones políticas, la cruda realidad es que, si lo analizamos con honestidad, no lo es. En lo individual, podemos delegar la responsabilidad de nuestra salud fuera (médico, medicamentos, gobierno, azar…) y en lo colectivo, las políticas sociales, sanitarias o educativas tampoco correlacionan con esta prioridad por mucho que digan que sí.

Apoyándonos en Ken Wilber y en su teoría integral, despertando todas las dimensiones de nuestro ser, podemos ver la salud desde cuatro cuadrantes o perspectivas y así darnos cuenta de dónde nos estamos enfocando y donde no, y de este modo tratar de dirigir la mirada a zonas que quizás tengamos abandonadas. Si solo nos enfocamos en una dimensión, por muy fuerte y efusivamente que lo hagamos, nuestros resultados pueden no ser los deseados… si en cambio vamos incluyendo otros cuadrantes el avance puede ser exponencial.

Y no estoy hablando de no enfermar nunca. Somos humanos y lo haremos. Se trata de hacerlo lo menos posible y cuando ocurra, contar con un sistema inmunológico lo suficientemente potente para que sea lo más leve posible.

De este modo, moviéndonos entre lo individual y lo colectivo, lo interior y lo exterior, aquí van algunas ideas que se pueden trabajar en aras de la salud en cada cuadrante. Todas tienen su peso y a lo mejor alguna nos sirve para nuestros propósitos de este año.

1.  Individual interior:

  • Conozco mi personaje construido, sé cuáles son sus creencias, las limitantes y las expansivas, conozco mi mente y la utilizo como lo que es, un maravilloso instrumento a mi servicio y no al revés.  Trabajo mis emociones, aprendo a regularlas, invierto en mi desarrollo personal en aprender a «habitarme».
  • Soy consciente de mis dones y talentos así como mi sombra, de mis zonas más oscuras, que acepto e integro, porque me doy cuenta de que también soy eso. Desarrollo y pongo al servicio de la comunidad esos talentos o virtudes que se me han concedido, bien a través de un trabajo, voluntariado o hobby.
  • Me quiero, me valoro, soy consciente de que soy la persona más importante de mi vida y de que soy la única responsable de mi felicidad. Juego, me divierto, me permito disfrutar.
  • Mi vida tiene un sentido, tengo un propósito, o si no lo he encontrado aún tengo el propósito de hacerlo.
  • Busco momentos de interioridad, de silencio, para tomar distancia de mi ego y conectar con mi verdadera naturaleza, con mi Ser esencial. Soy consciente de que hay una inteligencia superior a mi ego, que soy parte de algo más grande que se manifiesta en mi interior cuando dejo a un lado ese personaje construido.

2.  Individual exterior:

  • Cuido mi cuerpo dándole buenos alimentos, en su justa medida, escuchando sus necesidades desde una atención sabia, pero sin obsesiones ni absolutismos. Cada persona es diferente y sus necesidades también lo son, si estoy atenta, soy consciente y honesta conmigo misma, sabré cuáles son las mías.
  • Duermo las horas necesarias para cargar mi batería particular, en un lugar cómodo a todos los niveles. Hago pausas de descanso durante el día, escuchando los mensajes del cuerpo.
  • Intento mantener mi sistema nervioso en equilibrio: aprendo a manejar mi química cerebral con la respiración, la relajación, el baile, la música, etc. Dejo el estrés máximo para peligros reales, relativizo.
  • Hago ejercicio diario, de preferencia en contacto con la naturaleza, muevo mi cuerpo, lo estiro y lo mantengo en buena forma, sin excesos ni palizas desgastantes.
  • Mantengo una adecuada higiene corporal por dentro y por fuera, tratando de intoxicarlo lo menos posible con comida chatarra o drogas de cualquier tipo.
  • Soy consciente de que convivo con virus, bacterias, hongos y demás, son parte de mí y del lugar que habito. Intento no romper su equilibrio natural, y si en algún momento se rompe trato de escucharme sabiamente de nuevo y recurro a aquellos profesionales sanitarios de mi confianza.
  • Tengo genes aunque no soy solo mis genes. Se expresarán o no dependiendo de múltiples factores, a veces de mi ambiente y acciones. Y en cualquier caso, enfoco siempre mi energía en lo que está en mi mano y es posible, aceptando lo que no para no desperdiciar recursos.

3.  Colectivo interior:

  • Me siento parte de un grupo, con sus costumbres e identidades, contribuyo al grupo y viceversa, hay un equilibrio entre el dar y el recibir.
  • Mis dinámicas familiares o sociales son satisfactorias, me llevo bien con las personas y sé manejar los conflictos habituales razonablemente bien. Sé donde terminan mis problemas y donde empiezan los de los demás.
  • poner distancia con aquellas personas con las que ya no vibro y no dependo emocionalmente de ninguna. Sé pedir, decir que no, pero también dar y decir que sí cuando se tercia.
  • Tengo un grupo de apoyo que me comprende y ayuda cuando lo necesito, puede estar en mi familia, en mi grupo de amigos o vecinos. Yo misma soy apoyo de otros cuando necesitan. Estoy atenta a las necesidades de mi alrededor y actúo.
  • Cuento con relaciones significativas: pareja, amistad, laborales, familiares… Las valoro, las alimento, las disfruto  y las agradezco.
  • Me apoyo en profesionales cuando mis recursos no son suficientes

4.  Colectivo exterior:

  • Cuento con un estatus socioeconómico aceptable, puedo pagar mis facturas y llevar una vida relativamente tranquila en cuanto a mis necesidades básicas.
  • Vivo en una comunidad sin violencia, en un ambiente relajado que me permite desconectar y descansar tranquilamente, así como llevar a cabo dinámicas interpersonales satisfactorias y contribuyo para que esta comunidad mejore.
  • Cuento con una red de apoyo institucional donde puedo acudir de manera sencilla y sé relacionarme con ella y resolver mis dudas o problemas comunes (administrativos, bancarios, laborales, sociales, judiciales, policiales…)
  • Vivo en una sociedad con un sistema educativo que prepara a sus alumnos para una vida autónoma a todos los niveles con un currículo adaptado a la realidad laboral actual. Tengo acceso a este sistema y además pongo de mi parte para contribuir a mejorarlo.
  • Me relaciono con la naturaleza como parte inseparable de ella, cuidándola, disfrutándola, honrándola y respetándola.
  • El sistema político que me gobierna lo forman personas conscientes y honestas, enfocadas en mejorar la vida de los ciudadanos, priorizando aquellas políticas que reviertan en mejores servicios, en un estado de bienestar que abarque a todas las personas que lo forman, reduciendo la brecha de desigualdad y procurando un acceso universal a la educación y a la salud como prioridades absolutas.
  • Cuento y hago uso de un sistema sanitario robusto, correctamente dimensionado en recursos, camas, equipos, profesionales, con una atención primaria de primera línea que conoce a sus usuarios, no solo a nivel físico, sino a nivel social, familiar, laboral y tiene el tiempo y los recursos para atender a los pacientes en todas sus dimensiones. Hago uso  razonable y consciente de este sistema, así como de sus políticas preventivas de formación a la ciudadanía en primeros auxilios, nutrición, salud mental, acompañamiento a madres en los embarazados,  partos y postpartos, para asegurar una crianza positiva, saludable y segura de las futuras generaciones.

Llegados a este punto seguramente estarás pensando que algunos puntos son una utopía,  o no son para ti. A lo mejor sí, son ejemplos, y no se trata de hacerlo todo y hacerlo todo bien, se trata de ser un poco más conscientes de que si la salud está siendo lo primero o no. Igual también podemos darnos cuenta de si miramos más fuera que dentro, o de si nos preocupa solo lo colectivo y nos olvidamos de lo individual, o viceversa.

La invitación no es al desánimo por lo que nos falta sino al ¿y yo que puedo hacer? Estaría genial que lo leyera la  ministra de sanidad o mejor, el presidente del gobierno, y dijera «¡venga, voy a diseñar unas nuevas políticas con la salud como prioridad máxima basándome en el modelo integral de Ken Wilber!», presiento que eso no va ocurrir -por el momento- y en realidad no es el tema, sino preguntarme ¿yo que puedo hacer por mí y por los que me rodean?  Si como gotas de agua nos vamos expandiendo, a lo mejor algún día salpicamos a la ministra o al presidente de turno, y quizás, mientras, mi salud mejore, que es de lo que ahora se trata.

Para profundizar:

Torrent, R. (2016)  Positioning. Descubre el arte de habitarte a ti mismo. Arcopress.

Wilber, K., Patten, T., Leonard, A. y Morelli, M. (2010) La práctica integral de vida. Programa orientado al desarrollo de la salud física, el equilibrio emocional, la lucidez mental y el despertar espiritual del ser humano del siglo XXI. Barcelona: Kairós.

www.innerpositioning.com

2 respuestas a «La salud es lo primero»

  1. Emma me ha encantado, totalmente de acuerdo, sobre todo con el final, identificándonos con gotas de agua y su expansión. Muy buen artículo!

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