El arte de generar posibilidades

La gente olvidará lo que hiciste, olvidará lo que dijiste, pero nunca olvidará cómo le hiciste sentir. Maya Angelou.

Los días 10 y 11 de febrero se han celebrado en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz las II Jornadas de Apego, Resiliencia y Parentalidad positiva, en las que tuve el honor de participar.

Empezamos el viernes 10 con Ritxar Bacete y su P de padre, enseñándonos cómo ejercer la parentalidad provoca transformación a todos los niveles; Iñigo Ochoa de Alda y sus cuentos a medida, que curan a través del narrador, de la vinculación con el niño o la niña a quien van dirigidos, de su amor y confianza; Alberto Rodríguez y su llamada a la creatividad y la autenticidad en la intervención; Marta Nieto y su sensibilidad, su música terapéutica, su conexión con las historias musicales…

La siguiente soy yo… los nervios afloran.  Las mariposas en el estómago no me parecen mariposas, se me asemejan más a un animalito que se aferra con fuerza y me oprime por dentro,  el corazón se acelera, la saliva escasea… un escenario vacío esperando, no hay Power Point de apoyo, no hay mesa donde esconderse … más de 300 personas esperando oírte.  Microfonito tipo Beyoncé en marcha, Marta Elvira increíble dinamizadora del evento me acompaña, no hay vuelta atrás… ¿me acordaré de mi guion? ¿Estaré a la altura? ¿Sabré transmitir el mensaje?  El cerebro ejerce su misión… lanza todo tipo de señales de huida, ¿está en juego la supervivencia? No, pero el cerebro no es infalible, interpreta que sí… Las creencias le ayudan a establecer que hay peligro.

Empiezo…  Voz de la cabeza, mente pensante, piloto automático, ¿somos conscientes? Déficit de atención de padres, ocupados, poco presentes y cuando lo estamos, demasiado sumidos en nuestros pensamientos y preocupaciones… Mindfulness, atención plena, conciencia plena, no es nuevo, pero sí necesario, en un mundo estresado, excesivamente estimulado, volcado en el exterior… la Vida nos pide el regreso, volver la mirada al interior.

Educar, guiar, sacar lo mejor del otro, hacer que brille, que florezca, pero ¿sabemos ser nuestra mejor versión? ¿sabemos ir a ese espacio donde habita la calma y la serenidad? Desde ahí podemos pilotar, podemos tomar las riendas, conectar con nuestra esencia para conectar con la esencia del otro…

Mindfulness es tomar distancia de esa voz continua, pero al mismo tiempo es conexión con lo que somos, es compasión, compasión horizontal, no vertical, comprensión del sufrimiento del otro, deseo de aliviarlo, es humanidad compartida.  Es despertar, es salir del «día de la marmota», es estar atentos, lúcidos, para elegir entre el infinito abanico de oportunidades que la Vida nos presenta cada instante.

Conocer la fórmula del agua no quita la sed,  mindfulness no es teoría, es vivencia… Nos metemos unos minutos para dentro, para convertirnos en observadores de la cháchara mental. Ya no hay nervios, la saliva ha regresado, el cerebro ha entendido que no hay peligro y todo fluye.

Las jornadas continúan el sábado 11 con tres auténticas joyas:

  • Rosa María Fernández. Doctora en Biología, y doctora en Maternidad de adopción. Autora de «Entre hipocampos y neurogénesis», profesora de universidad y de maestros con incapacidad para conectar con la biología del abandono.
  • María José Rodrigo.  Catedrática de Psicología Evolutiva nos instruye sobre diversidad familiar, parentalidad en riesgo, factores de protección, preservación familiar, resiliencia familiar.
  • Rafa Benito. Psiquiatra. Clase magistral sobre el cerebro y resiliencia, no todo está en los genes. SE PUEDE.

Biraka: Iñigo, Sagra, Sergio… Ruth, Gemma, Patricia… GRACIAS, por la oportunidad, por abrirnos a estos estos maravillosos profesionales, por vuestro buen hacer, por las ganas de seguir fomentando los buenos tratos. ¡Chapeau!

Miopía existencial e inteligencias…

Foto: Toya Pérez

[…] Para ser plenamente personales tenemos que ser plenamente impersonales.  […] Es dejar de otorgar un valor absoluto a lo que llamamos “mi cuerpo, mis pensamientos, mis emociones, mis acciones, mi vida, mi persona…”; comprender lo ridícula y miope que es nuestra tendencia a hacer que el mundo orbite en torno a nuestro limitado argumento vital –el definido por nuestro yo superficial-.  Mónica Cavallé.

Hay semanas especialmente intensas y esta ha sido una de ellas.

Comenzó con el regalo de poder compartir diálogo y meditación con Enrique Martínez Lozano.  Enrique es de esas personas cuya presencia inspira, contagia, invita a vivir lo que somos, a resolver el enigma de quiénes somos.  Enrique nos enseña a interpretar el malestar, a darnos cuenta de que es la señal de estar en la mente, de que, a pesar de ser un instrumento maravilloso, si nos identificamos con ella, nos atrapa y nos limita: “La mente forzosamente tiene que delimitar, separar y objetivar, llegando a conclusiones que, además de estar radicalmente condicionadas por los supuestos previos de donde parte, no podrán nunca reflejar directamente la verdad de lo que es, sino únicamente la interpretación que la propia mente hace de ello”.

La meditación formal es entrenamiento, pero se entrena para jugar el partido, se medita para jugar la vida, nuestro «partido» diario. Acallar la mente nos da la destreza necesaria para acoger con humildad el estado de consciencia más allá del estado mental, humildad ausente en parte del mundo académico y religioso más “ilustrado”, como reconoce Enrique en su último libro “La dicha de Ser”.

La semana continuó pudiendo escuchar a Begoña  Ibarrola hablar sobre inteligencia emocional y espiritual.  Durante muchos años, hemos cometido el error de abandonar la inteligencia emocional (interpersonal e intrapersonal), y de relegar a un segundo plano la inteligencia musical, corporal-cinestésica o naturalista, centrándonos únicamente en unas inteligencias lógico-matemática y lingüística limitadas, conduciendo al fracaso a los que se consideraba no llegaban a unos estándares construidos, e ignorando impresionantes talentos y fortalezas en otras áreas.

Muy poco a poco, las inteligencias múltiples de Howard Gardner van tomando peso, pero ahora podemos cometer el mismo error e ignorar la inteligencia espiritual. Las creencias y juicios arraigados sobre religión no ayudan, pero es responsabilidad de cada uno superarlos o seguir atrapados en el reduccionismo  obstinado, que a fin de cuentas limita nuestro crecimiento y evolución.

La inteligencia espiritual nos permite entender el mundo, a los demás y a nosotros mismos desde una perspectiva más profunda y más llena de sentido, nos ayuda a trascender el sufrimiento.

¿Vamos a seguir ignorándola?

 

Cavallé, M. (2006). La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia. Barcelona: Kairós.

Martínez Lozano, E. (2016) La dicha del ser. No-dualidad y vida cotidiana. Bilbao: Desclée de Brouwer

Ayú Maya

Hay que despertar constantemente, cada instante. Siente como se diluye el Ego en cada momento. Jorge Lomar.

Este encuentro organizado por Ayú Maya que ha tenido lugar este fin de semana en Vitoria no es fácil de definir con palabras. El lenguaje se queda corto cuando se habla de sentir. Flowpiano, cuencos tibetanos, relajación, meditación, danza, el latido de la tierra… son vivencias, son dejarse llevar, dejarse invadir por el sonido, por el silencio, el baile, dejarse Ser.

Escuchar a Ritxar Bacete, a Pedro Alonso o Jorge Lomar, el piano de Ricardo Andrés Tomás, vivir la danza de Naiara Rojo,  dejarse mecer por la vibración de los cuencos de Luisa Fuentes, los cuentos de Zoriane o la voz de Ruth Gomez Sierra, nos ayudan a recordar lo que hemos olvidado, a despertar a lo que Somos abandonando el personaje, el ego, el falso yo construido a base de creencias, juicios, miedos, y conectando con la Paz, la calma, volviendo a casa, al amor que soy.

Es hora de soltar esa identidad que ya no nos sirve. Es hora de elegir.

¿Eliges Paz? ¿Eliges Amor?

¿Qué es Ayúmaya?

8 horas con Javier Tirapu

Imagen: Gerd Altmann

 

Tenemos cerebros ancestrales para mundos que se mueven a gran velocidad. Javier Tirapu

 

8 horas con Javier Tirapu dan para mucho, pero sobre todo te dejan con ganas de mucho más.  Es capaz de enganchar un tema con otro y dejarte con más preguntas que respuestas, con hambre de más y más neuropsicología.  Solo voy a dejar constancia de tres pinceladas de lo que me llevo de este encuentro en el COP de Vitoria:

  1. No hablemos ya más de emociones positivas y negativas. Todas son positivas, en cuanto contribuyen a nuestra supervivencia y evolución. Hay que vivirlas y escucharlas. Hablemos mejor de emociones agradables o desagradables.
  2. Nuestros cerebros tienen 50.000 años y deben adaptarse a nuevos mundos. Podemos definirlos como “sistemas flexibles que actúan en entornos cambiantes basándose en hacer predicciones para reducir la incertidumbre del entorno”. Aunque cada vez se sabe más del cerebro, es paradójico que primero se intentara conocer el universo y sus planetas, el cuerpo humano y de resto de seres, y sin embargo no haya sido hasta ahora que se intente conocer con detalle el órgano con el que intentamos conocer el resto.
  3. Es hora de trabajar de verdad desde un modelo biopsicosocial y multidisciplinar. Son palabras que aparecen en todos los congresos pero en la sanidad real no se aplican. Seguimos con el modelo biológico y los medicamentos como herramienta de elección en más casos de los necesarios. Y es hora de dejar las categorizaciones del DSM V, las etiquetas y trabajar desde un modelo dimensional que trabaje rasgo a rasgo, de manera holística y tomando lo mejor de cada modelo.  Y cada profesional de la psicología debe configurar un modelo único que se adapte a su personalidad, conocimientos y experiencia.

Y mucho más…

La buena noticia para el mindfulness es que la neurociencia apoya con evidencia científica que conlleva cambios positivos en el cerebro que mejoran los trastornos de ansiedad, estrés, … ¡iremos viéndolo!

¿Quién es Javier Tirapu?