De máscaras y personajes. Llámalo X.

Foto: Toya Pérez

Simplemente, sed conscientes. Sea lo que sea que estáis haciendo… al llevar una máscara, sed conscientes; llevadla a sabiendas. No debería ser algo automático. Osho.

Fin de semana de disfraces, de máscaras, caretas, pelucas y de cambio de identidad.  Por unas horas nos metemos en otro papel, en otro personaje.  Es tiempo de carnaval, de disfrazarse, “es lo que toca”.  Después nos quitaremos la careta y nos quedaremos con otra máscara, la nuestra, la que hemos construido a lo largo de nuestra historia vital, la que hemos formado a base de creencias, de miedos,  esquemas mentales, emocionales…  Ese “yo soy así” en el que nos escudamos y excusamos.

Podemos llamarlo identidad, forma de ser, personalidad, ego, falso yo… llámalo X. Nos identificamos con ese personaje construido, nos creemos que somos las múltiples máscaras que ponemos en acción en los distintos escenarios de nuestra vida: el yo juez, el yo salvador, el yo generoso, el yo valiente, el yo víctima, el yo responsable, el yo perfeccionista, el yo capaz o incapaz…

Caretas creadas para agradar, para ser aceptados, para que nos quieran, para tapar nuestros complejos, para dar buena imagen, para alcanzar nuestros deseos… todo según lo que nosotros identificamos como correcto según nuestras normas, vivencias y aprendizajes.

Y cuanto más nos identificamos con el personaje más nos alejamos de nuestro auténtico yo, el yo interior, el yo sabio, el yo de la calma y serenidad, de la intuición, de la felicidad, del amor…  el yo al que deberíamos escuchar y que debería ser nuestro maestro de vida. Llámalo esencia, llámalo alma, espíritu, energía…  llámalo X.

Pero no pensemos que el ego es malo y que hay que hacerlo desaparecer.  El ego tiene su misión, como la tienen nuestros pulmones, dientes o manos.  Se trata simplemente de tomar la distancia adecuada y darnos cuenta de que:

  • Es un instrumento más para nuestra experiencia vital,  que debería estar al servicio de nuestro yo auténtico, -al igual que lo está nuestro cuerpo-, y no al revés.
  • Cuando nos enfadamos, nos frustramos, nos quejamos porque las cosas no son como nos gustaría que fueran, estamos en la mente, en el ego, en ese personaje que cree saber lo que nos conviene.
  • Esta inconsciencia, este vivir identificado con la voz de nuestra cabeza nos impide aceptar aquello que se escapa a nuestro control. Nos hace reaccionar en lugar de responder, nos lleva a enjuiciar, criticar, a escondernos en nuestros miedos, a buscar fuera incansablemente lo que tenemos dentro.  Nos genera sufrimiento.

En la búsqueda del bienestar, la atención a esta identificación nos permitirá salir de ella. La práctica de la meditación es uno de los caminos.

Días de disfraces, de alter egos, de personajes.  Cuando te quites la máscara de carnaval, ¿elegirás ego o esencia? ¿Miedo o amor?

¿Conoces los videos de Fernando Valero? Te invito a descubrirlos… cascos, pantalla completa… y ¡fluye!

El arte de generar posibilidades

La gente olvidará lo que hiciste, olvidará lo que dijiste, pero nunca olvidará cómo le hiciste sentir. Maya Angelou.

Los días 10 y 11 de febrero se han celebrado en el Palacio de Congresos Europa de Vitoria-Gasteiz las II Jornadas de Apego, Resiliencia y Parentalidad positiva, en las que tuve el honor de participar.

Empezamos el viernes 10 con Ritxar Bacete y su P de padre, enseñándonos cómo ejercer la parentalidad provoca transformación a todos los niveles; Iñigo Ochoa de Alda y sus cuentos a medida, que curan a través del narrador, de la vinculación con el niño o la niña a quien van dirigidos, de su amor y confianza; Alberto Rodríguez y su llamada a la creatividad y la autenticidad en la intervención; Marta Nieto y su sensibilidad, su música terapéutica, su conexión con las historias musicales…

La siguiente soy yo… los nervios afloran.  Las mariposas en el estómago no me parecen mariposas, se me asemejan más a un animalito que se aferra con fuerza y me oprime por dentro,  el corazón se acelera, la saliva escasea… un escenario vacío esperando, no hay Power Point de apoyo, no hay mesa donde esconderse … más de 300 personas esperando oírte.  Microfonito tipo Beyoncé en marcha, Marta Elvira increíble dinamizadora del evento me acompaña, no hay vuelta atrás… ¿me acordaré de mi guion? ¿Estaré a la altura? ¿Sabré transmitir el mensaje?  El cerebro ejerce su misión… lanza todo tipo de señales de huida, ¿está en juego la supervivencia? No, pero el cerebro no es infalible, interpreta que sí… Las creencias le ayudan a establecer que hay peligro.

Empiezo…  Voz de la cabeza, mente pensante, piloto automático, ¿somos conscientes? Déficit de atención de padres, ocupados, poco presentes y cuando lo estamos, demasiado sumidos en nuestros pensamientos y preocupaciones… Mindfulness, atención plena, conciencia plena, no es nuevo, pero sí necesario, en un mundo estresado, excesivamente estimulado, volcado en el exterior… la Vida nos pide el regreso, volver la mirada al interior.

Educar, guiar, sacar lo mejor del otro, hacer que brille, que florezca, pero ¿sabemos ser nuestra mejor versión? ¿sabemos ir a ese espacio donde habita la calma y la serenidad? Desde ahí podemos pilotar, podemos tomar las riendas, conectar con nuestra esencia para conectar con la esencia del otro…

Mindfulness es tomar distancia de esa voz continua, pero al mismo tiempo es conexión con lo que somos, es compasión, compasión horizontal, no vertical, comprensión del sufrimiento del otro, deseo de aliviarlo, es humanidad compartida.  Es despertar, es salir del “día de la marmota”, es estar atentos, lúcidos, para elegir entre el infinito abanico de oportunidades que la Vida nos presenta cada instante.

Conocer la fórmula del agua no quita la sed,  mindfulness no es teoría, es vivencia… Nos metemos unos minutos para dentro, para convertirnos en observadores de la cháchara mental. Ya no hay nervios, la saliva ha regresado, el cerebro ha entendido que no hay peligro y todo fluye.

Las jornadas continúan el sábado 11 con tres auténticas joyas:

  • Rosa María Fernández. Doctora en Biología, y doctora en Maternidad de adopción. Autora de “Entre hipocampos y neurogénesis”, profesora de universidad y de maestros con incapacidad para conectar con la biología del abandono.
  • María José Rodrigo.  Catedrática de Psicología Evolutiva nos instruye sobre diversidad familiar, parentalidad en riesgo, factores de protección, preservación familiar, resiliencia familiar.
  • Rafa Benito. Psiquiatra. Clase magistral sobre el cerebro y resiliencia, no todo está en los genes. SE PUEDE.

Biraka: Iñigo, Sagra, Sergio… Ruth, Gemma, Patricia… GRACIAS, por la oportunidad, por abrirnos a estos estos maravillosos profesionales, por vuestro buen hacer, por las ganas de seguir fomentando los buenos tratos. ¡Chapeau!

Miopía existencial e inteligencias…

Foto: Toya Pérez

[…] Para ser plenamente personales tenemos que ser plenamente impersonales.  […] Es dejar de otorgar un valor absoluto a lo que llamamos “mi cuerpo, mis pensamientos, mis emociones, mis acciones, mi vida, mi persona…”; comprender lo ridícula y miope que es nuestra tendencia a hacer que el mundo orbite en torno a nuestro limitado argumento vital –el definido por nuestro yo superficial-.  Mónica Cavallé.

Hay semanas especialmente intensas y esta ha sido una de ellas.

Comenzó con el regalo de poder compartir diálogo y meditación con Enrique Martínez Lozano.  Enrique es de esas personas cuya presencia inspira, contagia, invita a vivir lo que somos, a resolver el enigma de quiénes somos.  Enrique nos enseña a interpretar el malestar, a darnos cuenta de que es la señal de estar en la mente, de que, a pesar de ser un instrumento maravilloso, si nos identificamos con ella, nos atrapa y nos limita: “La mente forzosamente tiene que delimitar, separar y objetivar, llegando a conclusiones que, además de estar radicalmente condicionadas por los supuestos previos de donde parte, no podrán nunca reflejar directamente la verdad de lo que es, sino únicamente la interpretación que la propia mente hace de ello”.

La meditación formal es entrenamiento, pero se entrena para jugar el partido, se medita para jugar la vida, nuestro “partido” diario. Acallar la mente nos da la destreza necesaria para acoger con humildad el estado de consciencia más allá del estado mental, humildad ausente en parte del mundo académico y religioso más “ilustrado”, como reconoce Enrique en su último libro “La dicha de Ser”.

La semana continuó pudiendo escuchar a Begoña  Ibarrola hablar sobre inteligencia emocional y espiritual.  Durante muchos años, hemos cometido el error de abandonar la inteligencia emocional (interpersonal e intrapersonal), y de relegar a un segundo plano la inteligencia musical, corporal-cinestésica o naturalista, centrándonos únicamente en unas inteligencias lógico-matemática y lingüística limitadas, conduciendo al fracaso a los que se consideraba no llegaban a unos estándares construidos, e ignorando impresionantes talentos y fortalezas en otras áreas.

Muy poco a poco, las inteligencias múltiples de Howard Gardner van tomando peso, pero ahora podemos cometer el mismo error e ignorar la inteligencia espiritual. Las creencias y juicios arraigados sobre religión no ayudan, pero es responsabilidad de cada uno superarlos o seguir atrapados en el reduccionismo  obstinado, que a fin de cuentas limita nuestro crecimiento y evolución.

La inteligencia espiritual nos permite entender el mundo, a los demás y a nosotros mismos desde una perspectiva más profunda y más llena de sentido, nos ayuda a trascender el sufrimiento.

¿Vamos a seguir ignorándola?

 

Cavallé, M. (2006). La sabiduría recobrada. Filosofía como terapia. Barcelona: Kairós.

Martínez Lozano, E. (2016) La dicha del ser. No-dualidad y vida cotidiana. Bilbao: Desclée de Brouwer

¿Qué ha sido de tus propósitos de año nuevo?

Cada uno ha de averiguar constantemente si avanza a estados más felices o no. Si es así, uno se encuentra en el camino correcto. Osho.

5 de febrero de 2017. Dejamos atrás el mes de enero. Mes de los propósitos, de los comienzos, de los finales. En clase hemos trabajado la toma de conciencia de nuestra Salud, con mayúsculas, desde un enfoque biopsicosocial, no solo desde la ausencia de enfermedad. Hemos revisado nuestras conductas de riesgo, aquellas que nos alejan de este estado de bienestar: tabaco, mala alimentación, alcohol, sedentarismo, estrés, aislamiento social, desequilibrio emocional… Nos hemos planteado preguntas como: ¿Quiero cambiarlas?  ¿Sé lo que tengo que hacer para cambiarlas? Porque la teoría parecemos saberla, pero ¿por qué nos cuesta tanto llevarla a la práctica de manera duradera?

Mucha de la culpa parece que se la atribuimos a la fuerza de voluntad.  Encasillamos a las personas en las que tienen o las que no tienen y normalmente todo resulta más fácil si estás en el primer grupo, teniendo la excusa perfecta para no cumplir con los objetivos marcados si te encuentras en el segundo.  ¿Vas a pedir en tu próxima analítica, junto al colesterol o glucosa, el índice de fuerza de voluntad para saber en qué grupo te encuentras? ¿O prefieres pensar, como Nietzsche, que quien tiene un porqué encontrará un cómo? ¿Que el secreto viene por encontrar la motivación, escalar los objetivos, organizarse, valorar las consecuencias y trabajar para ubicarse en el estado de ánimo adecuado?

La tendencia a procastinar, a postegar, a dejar para mañana, parece estar presente también a la hora de no cumplir nuestros eternos propósitos, esos que no tienen fecha de entrega: ver más a tu familia, hacer ejercicio, dejar el tabaco, comer mejor, aprender un idioma, ese proyecto de tus sueños…  Tim Urban cuenta con mucha gracia en esta charla TED cómo actúa la mente de un procastinador profesional:

La vida es muy corta y hay mucho que aprender; aquellas personas que no dejan de postergar, nunca dejan de perderse cosas. La postergación se convierte en un hábito. Y lo que llega siempre es el hoy, el mañana jamás llega. De modo que podéis seguir postergando hasta el infinito.  (Osho, meditación 42 de su libro 365 Meditaciones para el Aquí y Ahora).

El mindfulness o atención plena nos ayuda a tomar conciencia de estas conductas, de las emociones asociadas, de los pensamientos que hay detrás, de las excusas.  Nos permite separarnos de ese ego que nos juzga, nos distrae, nos etiqueta como capaz o incapaz y en última instancia nos limita. Su práctica continuada nos ayuda:

  • A dejar de identificarnos con la voz de nuestra cabeza
  • A darnos cuenta de que nuestras insatisfacciones, victimismos, adicciones, malestares, en resumen, nuestros síntomas, vienen a hablarnos, a mostrarnos el camino hacia nuestra Vida mejor.
  • A tomar las riendas para conquistar nuestro bienestar, nuestra felicidad.

¿Te parece que es difícil o que no tienes tiempo? Puedes empezar dedicándole un minuto:

 

Para saber más:

¿Cuestión de voluntad? Patricia Ramírez

Mindfulness mantiene a la gente alejada del hospital. John Kabat-Zinn.